Durante el año 2025, el sistema ferroviario en México experimentó una notable actividad, transportando a 55.1 millones de pasajeros a través de sus seis sistemas operativos. Este incremento del 6.9% se compara con 2024, donde el crecimiento alcanzó un 12.4%. No obstante, esta cifra sigue estando por debajo de los 57.5 millones de pasajeros registrados en 2018, cuando el Tren Suburbano era el único servicio en operación. La caída en el uso de estos trenes se evidenció dramáticamente durante la pandemia de Covid-19, donde el número de pasajeros se redujo a 29.5 millones en 2020.
El Tren Suburbano, que conecta Buenavista con Cuautitlán, continuó liderando el sector con una participación del 82% del total de pasajeros. Sin embargo, en 2025, reportó una reducción del 2.2% con 45.1 millones de pasajeros, a pesar de haber experimentado un repunte durante los años previos, con aumentos del 11.8% en 2023 y del 1.1% en 2024. En contraste, otras rutas como el tren interurbano México-Toluca vieron un crecimiento impresionante, registrando un aumento del 88.8% en sus pasajeros, alcanzando los 8.4 millones, incluso sin completar su trayecto total. Esta tendencia se replicó en el Tren Maya, que incrementó su número de usuarios en un 91.9%, totalizando 1.3 millones.
Los tres sistemas mencionados representan el 99.5% de todos los pasajeros ferroviarios, seguidos por el tren turístico Chepe Express y el Corredor Interoceánico, que transportaron 179,000 y 69,800 pasajeros, respectivamente. Un fenómeno notable que ha influido en la disminución en el uso del tren es el aumento del home office post-pandemia y el uso creciente de motocicletas, lo que ha desplazado a algunos usuarios del transporte ferroviario.
Expertos, como Alfredo Nolasco de la firma de consultoría Spyral, sugieren que el futuro del transporte ferroviario radica en una adecuada planificación que evite caer en la trampa de sistemas ineficaces. La próxima inauguración de una extensión del Tren Suburbano hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles se espera que aumente considerablemente el flujo de pasajeros. A pesar de la aparición de más sistemas, el acceso a vehículos particulares ha crecido, lo que también afecta la demanda del tren.
Nolasco asevera que, aunque existen más alternativas, la clave del éxito radica en una competencia saludable entre los diferentes modos de transporte, junto con la adecuada infraestructura que conecte al ferrocarril con las áreas de alta demanda. Con la futura conclusión del tren México-Querétaro, que representa una inversión significativa, se generan expectativas de que esta competencia impulse un mayor uso de los trenes.
En resumen, el sistema ferroviario mexicano muestra una recuperación y expansión, aunque todavía enfrenta retos significativos en su camino hacia la modernización y adaptación a las nuevas dinámicas de transporte. La interconectividad con otros sistemas y la respuesta a las necesidades cambiantes de los usuarios serán vitales para su desarrollo.
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