El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha establecido un toque de queda temporal en la ciudad ante la inminente llegada de una violenta tormenta de nieve, un fenómeno que ya está afectando a varias regiones de Estados Unidos. Esta medida, anunciada el pasado domingo, busca salvaguardar a los más de ocho millones de habitantes de la metrópolis en medio de condiciones climáticas extremas.
El Servicio Nacional de Meteorología (NWS, por sus siglas en inglés) ha advertido que las ventiscas se materializarán rápidamente desde Maryland hasta el sureste de Nueva Inglaterra, lo que generará trayectorias de viaje extremadamente peligrosas. Se anticipa que la nieve caiga a un ritmo de entre cinco y ocho centímetros por hora durante el pico de la tormenta, impactando a cerca de 54 millones de personas en su trayectoria.
Desde la noche del domingo, la tormenta ya está provocando una visibilidad reducida en Nueva York, dificultando incluso la vista de los icónicos rascacielos de Wall Street desde el barrio de Brooklyn. Las autoridades prevén cortes de energía debido a la densa nevada y a las potentes ráfagas de viento. A las 19:30 horas locales, más de 22,895 clientes en Nueva Jersey ya se habían quedado sin suministro eléctrico.
El toque de queda en Nueva York durará desde las 21:00 horas del domingo hasta el mediodía del lunes, con la intención de cerrar calles, autopistas y puentes. Mamdani subrayó que la ciudad no ha enfrentado una tormenta de esta magnitud en la última década, instando a los residentes a evitar cualquier viaje no esencial.
Sin embargo, no todos los neoyorquinos comparten la misma inquietud. Algunos, como Brandon Smith, un residente de Brooklyn de 33 años, han expresado frustración porque ciertos lugares de trabajo permanecen abiertos, a pesar de que las carreteras estén cerradas, dificultando el desplazamiento de aquellos que aún tienen que asistir a sus trabajos.
El NWS también ha pronosticado que las condiciones climáticas empeorarán durante la noche y el lunes, con acumulaciones de nieve entre 45 y 60 cm, y en algunas áreas, hasta 70 cm. Para mitigar el impacto de la tormenta, las escuelas y colegios estarán cerrados, y la ciudad movilizará recursos para brindar refugio a quienes lo necesiten.
En una respuesta coordinada, la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, declaró el estado de emergencia, lo que permite un despliegue eficiente de recursos para enfrentar la situación. Boston también se está preparando para esta tormenta histórica, con pronósticos de hasta 60 cm de nieve, según la alcaldesa Michelle Wu.
El NWS ha alertado sobre posibles “fuertes caídas de nieve, vientos violentos e inundaciones costeras” como parte de esta intensa tormenta invernal. Se espera que los desplazamientos sean casi imposibles a lo largo de la carretera I-95, que conecta desde Baltimore a Boston, incluyendo Nueva York y Filadelfia. Ya se han cancelado más de 3,500 vuelos, afectando especialmente a los aeropuertos de Nueva York.
La población se enfrenta a una crisis climática que requiere precaución y preparación. Se recomienda que todos permanezcan informados sobre las actualizaciones meteorológicas y sigan las indicaciones de las autoridades.
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