El Black Metal es un género musical conocido por su estética y su contenido lírico cargado de temas oscuros y satánicos. Sin embargo, en la década de 1990, este género musical se vio envuelto en un grotesco crimen que dejó una marca indeleble en su historia.
La historia narra cómo dos músicos de una banda de Black Metal, conocidos como Varg Vikernes y Euronymous, comenzaron a tocar juntos y a quemar iglesias en Noruega. Estas acciones, más allá de su carácter provocativo, tenían la intención de transmitir un mensaje anti-cristiano y anti-establishment.
Sin embargo, la escalada de violencia y fanatismo llevó a un desenlace trágico. Varg Vikernes, motivado aparentemente por celos y una rivalidad creciente, tomó la decisión de asesinar a Euronymous. El crimen fue brutal y grotesco, marcando un punto de inflexión tanto en la historia del Black Metal como en la sociedad noruega.
El asesinato de Euronymous tuvo un gran impacto en la escena musical y en la percepción pública del Black Metal. La música de este género pasó de ser una forma de expresión artística a ser relacionada con el odio y la violencia. Las bandas y músicos involucrados fueron estigmatizados y señalados como peligrosos. Además, este crimen generó una mayor atención por parte de las autoridades hacia el contenido lírico y las actividades de la escena del Black Metal.
A pesar de la condena y el encarcelamiento de Varg Vikernes, la historia del crimen y su influencia en el Black Metal continúan siendo objeto de debate y análisis. Algunos consideran que el incidente fue un punto de quiebre necesario para que el género evolucionara y se alejara de la violencia, mientras que otros creen que este crimen manchó la reputación del Black Metal de manera irreversible.
En resumen, el crimen grotesco que marcó la historia del Black Metal fue el asesinato de Euronymous a manos de Varg Vikernes. Este hecho tuvo un impacto significativo en la percepción del género musical, llevándolo a ser asociado con la violencia y el extremismo. Aunque el Black Metal ha seguido existiendo, este triste episodio ha dejado una huella imborrable en su historia y en la sociedad noruega. (Columna Digital)
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