Seis años después del devastador incendio que dejó a la catedral de Notre-Dame en ruinas y tras nueve meses desde la reapertura de su nave, las torres de este emblemático monumento parisino vuelven a recibir a los visitantes. Desde el pasado 20 de septiembre, como parte de las Jornadas Europeas del Patrimonio, la oportunidad de ascender a las torres completamente restauradas ha sido reintroducida, permitiendo a los asistentes explorar la catedral desde una nueva perspectiva.
El presidente francés, Emmanuel Macron, fue el primero en celebrar esta apertura, ascendiendo al tejado la víspera del evento. Este recorrido por las torres, que había estado cerrado desde el trágico día del incendio el 15 de abril de 2019, ha sido meticulosamente reorganizado y rediseñado. El nuevo itinerario, que dura aproximadamente 45 minutos, comienza en la torre sur, donde los visitantes subirán por una magnífica escalera de roble macizo que facilita el flujo de quienes suben y bajan.
Diseñada con inspiración del castillo de Chambord, esta escalera no solo es funcional, sino también una maravilla técnica y estética. Su construcción, llevada a cabo con un respeto absoluto por el entorno, requirió 10,000 horas de trabajo y 1,200 piezas de madera, logrando una estructura impresionante de 21 metros de altura que fue ensamblada por un equipo de 45 jóvenes carpinteros apasionados.
Para los visitantes, la recompensa no es solo la fascinante vista de París desde 69 metros de altura, sino también la posibilidad de contemplar dos de las campanas más grandes de la catedral, que pesan más de 13 toneladas y solo suenan en ocasiones especiales. Además, se puede acceder a la Cour des citernes, un espacio que permite admirar el “bosque” de madera, reconstruido tras ser consumido por las llamas.
Durante el descenso, que se lleva a cabo por la torre norte, los sonidos de una composición de Valérie Vivancos acompañan a los visitantes mientras los recorridos están iluminados, brindando una experiencia multisensorial.
El acceso a estas exclusivas visitas es limitado, permitiendo solo a nueve personas entrar a la vez. Esta restricción ha llevado a que las entradas para las Jornadas del Patrimonio se agotaran en solo 24 minutos, según el Centro de Monumentos Nacionales. Desde su reapertura, la catedral ha atraído a más de ocho millones de visitantes. Aunque la entrada a la catedral es gratuita, la subida a las torres tiene un costo de 16 euros y está disponible todos los días de la semana, con horarios extendidos hasta las 11 de la noche.
Con cada paso que se da en las torres recién abiertas, se experimente no solo una conexión con el pasado, sino también un firme compromiso con la restauración y la preservación de uno de los más grandes tesoros arquitectónicos del mundo.
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