El Consejo Nacional de la Tortilla (CNT) ha emitido una grave advertencia sobre la insostenibilidad del actual precio de la tortilla, un alimento vital en la dieta mexicana. A pesar de la insistencia del Gobierno federal de que no hay justificación para un aumento, dado que los precios del maíz y la harina se mantienen bajos, la realidad del sector es más compleja.
Homero López, presidente del CNT, subraya que el verdadero problema radica en la cadena de costos asociados a la producción de tortilla. Este entramado incluye salarios, impuestos, licencias y otros insumos que no han dejado de aumentar. López afirmó que han evaluado un incremento del 17% en la cadena de costos durante los últimos tres años, obligando a los comerciantes a repensar su modelo de negocio.
En México, se registran más de 130,000 tortillerías, con un consumo promedio que supera los 65 kilogramos anuales por persona. Sin embargo, la competencia desleal del sector informal y una sobreoferta de tortillerías complican aún más la situación económica. López comentó que muchas tortillerías venden entre 100 y 180 kilogramos diarios a precios que rondan los 24 pesos por kilo, lo cual no deja márgenes de utilidad si cumplen con todas sus obligaciones formales.
El dirigente también denunció abusos de autoridad y corrupción en las localidades, así como incrementos constantes en los precios de insumos, que pueden llegar a multiplicarse hasta cuatro veces al año. Todo este panorama plantea la posibilidad de aumentos en los precios del producto final, con incrementos sugeridos de uno a dos pesos en Ciudad de México y de hasta cuatro pesos en algunas regiones.
A pesar de la advertencia de los tortilleros, la presidenta Claudia Sheinbaum se mantiene firme en su postura, reafirmando que no hay razones válidas para un aumento en los precios, dada la situación histórica de los granos de maíz. Ella ha instruido al secretario de Agricultura a contactar a los sectores implicados en el Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla, buscando un diálogo entre las partes afectadas.
Entidades como la Cámara Nacional del Maíz Industrializado y la Unión Nacional de Industriales de la Masa y la Tortilla han reafirmado su compromiso con mantener una producción eficiente. Por su parte, Profeco ha comenzado a monitorear tortillerías para garantizar el cumplimiento de los acuerdos establecidos.
La tensión entre el CNT y el Gobierno es palpable, con un sector vital para la alimentación nacional que enfrenta desafíos significativos. Todos estos elementos colocan a la tortilla, más que un alimento, en el centro de un debate crucial sobre economía, sostenibilidad y justicia social en México.
Esta situación se presenta en un contexto que podría complicarse aún más, si no se toman decisiones concertadas que prioricen el bienestar tanto de los productores como de los consumidores. La hora de actuar es ahora, y tanto el CNT como el Gobierno deberán encontrar vías para colaborar y garantizar la estabilidad de precios en un alimento tan esencial.
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