El tráfico comercial en el Estrecho de Ormuz ha alcanzado cifras sorprendentes, superando los 10 millones de barriles diarios de petróleo. Este notable aumento se produce en un contexto delicado tras el acuerdo de paz provisional firmado por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, con Irán. La noticia fue revelada por un funcionario estadounidense que habló bajo anonimato, destacando cómo el despliegue militar de Washington en la región ha tomado por sorpresa a las autoridades de Teherán, que ahora cuestionan su capacidad para controlar el tránsito en la zona.
Recientemente, dos grandes convoyes de buques comerciales fueron observados cruzando el estrecho, lo que revela una tendencia significativa hacia la navegación en grupo. Seis cargueros con destino al Golfo Pérsico se desplazaron en formación por una ruta cuidadosamente vigilada de Estados Unidos, cerca de la costa de Omán, mientras que otros cuatro barcos realizaban el trayecto en dirección opuesta. Esta actividad incluye buques cisterna de petróleo, gas y combustible, así como portacontenedores, muchos de los cuales están relacionados con los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
La ruta omaní ha sido ampliada para permitir el tránsito simultáneo de embarcaciones, optimizando así el flujo de tráfico en ambas direcciones. A finales de junio, la media móvil de tránsitos comerciales se situaba en 38, pero la salida de naves que habían quedado atrapadas desde el inicio del conflicto ha elevado esa cifra a 40.
Esto se produce en un marco en el que las embarcaciones pasan por dos rutas: una gestionada por Estados Unidos, próxima a la costa omaní, y otra que transita por aguas iraníes. Irán ha declarado que no permite tránsitos sin su autorización y afirma que la soberanía del corredor pertenece a Irán y Omán.
El acuerdo entre Trump e Irán establece un tráfico libre de peajes durante un período de negociación de 60 días, dejando sin resolver el estatus del estrecho más allá de ese plazo. Tanto Trump como el secretario de Estado, Marco Rubio, han expresado que imponer tarifas sería inaceptable en un acuerdo más amplio. Sin embargo, Irán no ha respaldado públicamente esas exigencias.
Las conversaciones indirectas que han tenido lugar recientemente en Qatar, lideradas por los negociadores estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, están centradas en las capacidades nucleares de Irán y el control del tráfico en Ormuz. Un negociador omaní ha insinuado que los planes para el estrecho no implican la imposición de tarifas de tránsito, aunque algunos funcionarios han informado que podrían ser necesarias en ciertas circunstancias.
Recientemente, un ataque con dron por parte de Irán contra un barco de carga de bandera singapurense ha generado tensiones en la tregua, aunque no hubo víctimas y el barco pudo continuar su trayecto. La estrategia de Trump de frenar ataques y seguir negociando ha sido vista como un intento de evitar un mayor costo económico derivado del conflicto, además de alejarse de la imagen negativa asociada con la Gran Depresión.
Analistas han advertido que las dinámicas económicas y políticas podrían llevar a Irán a postergar las conversaciones, complicando los esfuerzos de Trump para obtener concesiones significativas. El restablecimiento del tráfico en Ormuz se considera un regreso a condiciones previas al conflicto, y no un avance novedoso. La limitación en la capacidad de Irán para monitorear el tráfico lejos de su costa ha contribuido a su incomprensión del flujo real en el corredor, retrasando así su reacción.
Antes del conflicto, el Estrecho de Ormuz era crítico, canalizando cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, con aproximadamente 20 millones de barriles fluyendo diariamente. Actualmente, con más de 10 millones transitando por el corredor y otros cinco millones utilizando rutas alternativas, los niveles de actividad se acercan a los de antes del conflicto.
Por último, armadores y compañías petroleras han señalado que cualquier tipo de tarifa sería una violación grave del derecho internacional y podría establecer un precedente peligroso, incentivando cobros similares en otras vías navegables globales.
Estos datos sobre el tráfico en el Estrecho de Ormuz corresponden al 1 de julio de 2026 y reflejan la continua complejidad y tensión en esta vital vía marítima.
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