El comercio ilegal de medicamentos en México se está convirtiendo en un fenómeno alarmante. Según estimaciones, se proyecta que este negocio alcance un valor superior a los 35,000 millones de pesos en 2025, situando a México en el quinto lugar a nivel mundial, solo detrás de Estados Unidos, India, China y Turquía. Este crecimiento es motivo de preocupación no solo para las autoridades, sino también para los empresarios del sector farmacéutico.
Juvenal Becerra Orozco, presidente de la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias (UNEFARM), advirtió que el comercio ilegal de medicamentos está creciendo a un ritmo acelerado, actualmente representando un 12.5% del mercado nacional, que supera los 280,000 millones de pesos. El problema se complica debido a que estos medicamentos, que ingresan principalmente a través de la frontera sur con Guatemala, son cada vez más difíciles de rastrear, teniendo un impacto en la salud pública.
Un análisis de UNEFARM sugiere que entre tres y cuatro de cada diez medicamentos consumidos en México son irregulares, lo que compromete la salud de la población. Este comercio negro afecta no solo a tratamientos de enfermedades crónicas, sino que ahora incluye diversos tipos de medicamentos, incluso aquellos tan comunes como la aspirina.
Las irregularidades en la comercialización son preocupantes. Los precios de estos medicamentos ilegales son entre 60 y 70% más bajos que los de farmacias autorizadas, lo que seduce a muchas personas a comprarlos. Sin embargo, Becerra Orozco enfatiza que adquirir estos fármacos en lugares no certificados representa un riesgo considerable para la salud de los consumidores.
A medida que la tecnología avanza, la falsificación y clonación de medicamentos se han facilitado, de modo que los empaques de los productos ilegales se asemejan cada vez más a los de los auténticos. Para contrarrestar este fenómeno, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) está llevando a cabo operativos en puntos de venta clandestinos, interceptando toneladas de productos ilegales.
Además de esta crisis de salud, el sector farmacéutico enfrenta otro desafío significativo: las extorsiones. Este año, especialmente en la región oriental del Valle de México, se ha observado un aumento en estos crímenes, donde los propietarios de farmacias han sido forzados a pagar cuotas que fluctúan entre 10,000 y 500,000 pesos o incluso cerrar sus establecimientos. En el segundo trimestre de este año, se registraron diez casos de extorsión, un incremento notable en comparación con solo dos en el mismo periodo del año anterior.
A nivel nacional, se han documentado alrededor de 30 extorsiones, resultando en pérdidas económicas cercanas a los 100 millones de pesos. Mientras tanto, Becerra Orozco instó a la población a optar por medicamentos genéricos adquiridos en farmacias reguladas, que representan una alternativa accesible para el tratamiento de enfermedades crónicas, además de ser una forma de combatir el mercado negro de medicamentos.
La situación actual del comercio ilegal de medicamentos y las extorsiones en la industria farmacéutica son desafíos que requieren atención urgente, tanto por parte de las autoridades como de los ciudadanos, para garantizar la salud y seguridad de la población.
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