En un contexto de creciente violencia y delincuencia, el sector del transporte de carga en Jalisco se encuentra en una situación crítica. Ocho organismos que representan a un impresionante 95% de esta industria han unido fuerzas para exigir a los gobiernos federal y estatal medidas contundentes que garanticen la seguridad en las carreteras. Esta presión surge ante una alarmante oleada de asaltos, robos y extorsiones que han azotado a los transportistas, convirtiéndolos en el blanco principal de la delincuencia organizada.
Recientes incidentes, particularmente en las fronteras de Jalisco con Michoacán y Guanajuato, han dejado a la industria en un estado de alerta. Grupos delictivos han incendiado camiones y tráileres, bloqueando carreteras y poniendo en riesgo la vida de los operadores. Alfredo Cárdenas, delegado estatal de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), ha subrayado la necesidad urgente de reforzar la seguridad: “Ya están balaceando a nuestros operadores, están agrediendo a personas que se dedican a hacer su chamba de una manera lícita.” Esta violencia no solo afecta la seguridad de los transportistas, sino que también desanima a nuevos operadores, en un sector que ya enfrenta una escasez de entre 10,000 y 12,000 choferes en Jalisco.
Las cifras también son preocupantes. Aunque las estadísticas oficiales pueden diversificarse según las organizaciones, se estima que los delitos en el sector han aumentado en un 20% en comparación con el mismo periodo del año anterior. A pesar de haber implementado tecnologías como sistemas de rastreo satelital, los transportistas sostienen que la falta de un patrullaje efectivo en las carreteras continúa siendo una grave amenaza. Por ello, han solicitado a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y a la Guardia Nacional una mayor presencia en las vías de Jalisco, especialmente en las regiones más vulnerables.
Las estadísticas son contundentes: estos ocho organismos representan el 95% de los transportistas de Jalisco y son responsables del transporte del 97% de las mercancías en la entidad, generando 120,000 empleos directos y 600,000 indirectos. Sin embargo, es el sector de “hombres-camión”, aquellos pequeños transportistas con uno o dos vehículos, los que sufren las consecuencias más drásticas. “Nos pegan completamente en el patrimonio de una familia”, señala Damaris Tapia, coordinadora de Indeco Jalisco, al destacar la devastadora repercusión que un solo robo puede tener en estos pequeños emprendedores.
La violencia ha escalado al punto de que ya no se limitan a robar vehículos y mercancías; los delincuentes están también raptando a los choferes. Además, las aseguradoras han comenzado a rechazar indemnizaciones en casos donde las unidades son utilizadas para bloquear carreteras, considerándolos actos vandálicos. Esto pone a los transportistas en una posición aún más precaria, ya que con primas de seguro en aumento, la protección financiera para enfrentar estos desafíos se vuelve casi inexistente.
La combinación de un clima de violencia en aumento y la falta de recursos para combatirlo pone en jaque no solo la seguridad de los transportistas, sino también la economía local y nacional. El llamado es claro: la seguridad en las carreteras de Jalisco debe ser una prioridad, porque el futuro del transporte de carga —y por ende del desarrollo económico— está en juego.
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