Ante la reciente decisión de las autoridades estadounidenses de suspender la emisión de visas de trabajo a extranjeros que deseen emplearse como camioneros comerciales, el director de la transportadora Temp, Jorge Puga Ochoa, ha señalado que esta medida no tendrá “ninguna afectación”, fundamentándose en que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) sigue “vigente”.
Puga Ochoa explicó a EFE que esta suspensión está relacionada más con un accidente ocurrido en Miami el pasado sábado, en el que un camionero de origen indio, Harjinder Singh, fue acusado de tres cargos de homicidio tras un fatal giro en U en una carretera de Florida. En respuesta a este incidente, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, anunció la nueva política, argumentando que “el creciente número de conductores extranjeros que operan camiones con remolque de gran tamaño en las carreteras estadounidenses pone en peligro la vida de los estadounidenses”. Sin embargo, Rubio no presentó estadísticas que respalden sus afirmaciones sobre accidentes o la participación de conductores extranjeros en este campo.
En el contexto actual, se estima que en la norteña Ciudad Juárez, alrededor de 2,500 choferes cruzan diariamente a EE.UU., cifra que aumenta significativamente si se incluyen otros puntos como Tijuana o Nuevo Laredo. Sin embargo, Puga Ochoa ve en la nueva medida una “oportunidad de mejora” para fortalecer la capacitación de los conductores mexicanos. Según su evaluación, esta disposición refleja un cambio en la política laboral y de seguridad vial estadounidense, sugiriendo que una mejor preparación aumentará la calidad de la mano de obra. Esto ha llevado a la implementación de clases de inglés y sesiones de actualización sobre las leyes de transporte, tanto nacionales como estadounidenses.
Este cambio en la regulación viene acompañado de un requisito establecido por el Departamento de Transporte de EE.UU. desde junio, que exige a los conductores de carga presentar una prueba de inglés, en cumplimiento de una orden ejecutiva firmada por el expresidente Donald Trump. Aunque esta exigencia ha sido recibida con reservas por algunos conductores, como Juan, quien admitió las dificultades que muchos enfrentarán, también revela la voluntad de adaptarse a esta nueva normativa.
La incertidumbre es palpable entre los trabajadores del sector, quienes temen que la posible implementación de esta suspensión de visas impacte severamente sus economías familiares. Un conductor menciona que “sería un cambio muy radical en cuestión de ganancias”, ya que los salarios de los que cruzan a EE.UU. son significativamente más altos que los de los que operan localmente.
Por su parte, el canciller de México, Juan Ramón de la Fuente, ha expresado que la medida de EE.UU. no afectará a los conductores mexicanos debido a las disposiciones existentes en el T-MEC. Aseguró que, aunque se están evaluando los efectos de la suspensión anunciada, “no parece que vaya a afectar a los conductores mexicanos”, ya que ellos poseen una visa específica prevista en el tratado, que es la visa B, a diferencia de aquellas que estarán restringidas, como las visas E y H.
En resumen, la situación actual genera tanto preocupación como una oportunidad de mejora para el sector del transporte mexicano, en un contexto donde las regulaciones laborales continúan evolucionando. El impacto de estas decisiones se seguirá desarrollando y es esencial prestar atención a cómo se adaptarán tanto los trabajadores como las empresas a estas nuevas circunstancias.
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