A finales de diciembre de 2025, la tragedia se apoderó del proyecto del Tren Interoceánico en México, que fue inaugurado hace más de dos años. Este ambicioso proyecto, que conecta las costas del Pacífico y del Atlántico a lo largo de aproximadamente 300 kilómetros, había despertado esperanzas a lo largo de la historia, siendo anhelado por muchas generaciones de autoridades y gobernantes. Sin embargo, en un giro devastador, el tren descarriló en Oaxaca, dejando un saldo trágico de 13 víctimas fatales y numerosas personas heridas.
Durante la inauguración, el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, quien encabezaba las obras de infraestructura como director general del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, explicó los aspectos técnicos del proyecto en presencia de figuras clave como el presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara. La atención ahora se centra en su papel en la respuesta al accidente y las acciones emprendidas en su nuevo rol como secretario de Marina bajo la administración de Claudia Sheinbaum.
La Marina ha asumido un protagonismo inédito en la ejecución de proyectos civiles estratégicos, en medio de un ambiente de creciente controversia y críticas sobre la “militarización” de las obras públicas. Este contexto se ve agravado por la reciente revelación de un escándalo de corrupción que involucra a altos mandos de la Armada en una red de contrabando de combustible, con pérdidas estimadas en más de 150 millones de dólares para el erario. La aparición de esta trama en septiembre se sumó a otros incidentes que han debilitado la imagen de la Marina, que hasta ahora era vista como la institución más confiable del país.
Morales, al abordar el escándalo recientemente durante las celebraciones del Día de la Independencia, ofreció un mensaje claro sobre la lucha contra la corrupción, afirmando que la institución no otorgará refugio a quienes hayan sido parte de prácticas corruptas. En un contexto más amplio, enfrentó la responsabilidad de un accidente previo, donde un buque de la Marina de México colisionó con el puente de Brooklyn, resultando en la muerte de dos cadetes, lo que ha ocasionado más cuestionamientos sobre la gestión de la Armada.
Sumando una presión adicional sobre su administración, el almirante Morales se encuentra en un delicado equilibrio en la relación bilateral con Estados Unidos, especialmente tras la elección de Donald Trump. La Marina ha visto un aumento en sus responsabilidades, ahora encargándose de la interceptación de embarcaciones en actividades ilícitas en aguas cercanas a México, como parte de un acuerdo reciente con la Casa Blanca para evitar un aumento de la violencia en el país.
A medida que el Gobierno de Sheinbaum continúa con su enfoque en la infraestructura, el papel de la Marina y la gestión de crisis enfrenta un escrutinio sin precedentes. En medio de reformas y retos, el futuro del Tren Interoceánico y el liderazgo en la respuesta a desastres marcados por esta tragedia permanecerán en el centro del debate público y político en México.
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