IndyCar implementó sanciones severas a tres competidores tras las inspecciones técnicas de las 500 Millas de Indianápolis, edición 109, en la que el español Alex Palou se proclamó campeón. Estas sanciones impactaron directamente el resultado de la carrera, promoviendo al mexicano Pato O’Ward al tercer puesto, lo que además le otorga más puntos en su búsqueda del campeonato.
En un comunicado oficial, IndyCar anunció la penalización de los vehículos número 27 y 28 de Andretti Global, así como el número 90 de Prema Racing, los cuales fueron desplazados al fondo de la parrilla luego de no haber pasado la inspección técnica posterior a la competencia. Los pilotos sancionados incluyen a Marcus Ericsson, quien finalizó segundo, Kyle Kirkwood de Andretti, y Callum Ilott.
Como consecuencia de estas infracciones, además de ser reubicados en la clasificación según sus posiciones no oficiales, cada uno de los coches involucrados enfrenta una multa de 100.000 dólares. Igualmente, los directores de equipo de los tres participantes recibirán una suspensión para la próxima carrera en Detroit, programada para este fin de semana.
Tras esta serie de acontecimientos, O’Ward, quien había sido crítico con la calidad de la carrera, describió la situación como decepcionante. “Diría que ha sido una carrera de mierda. No creo que fuera el final que nadie quería ver”, expresó O’Ward refiriéndose a cómo se desarrolló la competición.
Con la reordenación de los resultados, Pato O’Ward tiene ahora una mejor posición, quedando detrás de David Malukas en la clasificación. Este cambio resalta la importancia de la integridad en las competiciones de motor, donde las regulaciones y la seguridad deben ser siempre prioritarias.
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