Xavier Trias tiene el mérito de haber acabado, en 2011, con 32 años de hegemonía del PSC en el gobierno y la alcaldía de Barcelona, desde las elecciones democráticas de 1979. Con una larga trayectoria en la gestión pública y la política, llevaba nueve años de concejal en la oposición cuando el declive del alcalde Jordi Hereu le dio el empujón para ganar la alcaldía. Convergència i Unió mandaría en el otro lado de la plaza de Sant Jaume, balcón con balcón con el de Artur Mas. Llegó cuando el procés independentista era incipiente, la manifestación que dio el empuje definitivo fue en 2012. Le tocó, en cambio, lidiar con las consecuencias de la crisis económica y social que el estallido de la burbuja inmobiliaria dejó a partir de 2008. Paradójicamente, en el activismo contra los desahucios consecuencia de la crisis hipotecaria creció mediáticamente quien sería su sucesora, Ada Colau, con quien ahora volverá a enfrentarse.
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