Entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre, Atlantis Operadora de Servicios de Salud firmó seis contratos que suman hasta 1,945 millones de pesos, una cifra considerable que levanta interrogantes sobre el proceso de adjudicación. Este anuncio se produjo poco tiempo después de que Pemex declarara desiertas casi todas las partidas de las licitaciones pertinentes, lo que complicó la obtención de proveedores para los servicios necesarios.
Aunque Atlantis había logrado contratos por un monto mucho menor —50.8 millones de pesos— en requerimientos limitados de servicios de medicina general, parece que los problemas entre la operadora y Pemex se resolvieron rápidamente. Así, la empresa obtendrá la cobertura de todos los servicios hasta finales de 2027, abarcando urgencias, hospitalización, laboratorio, radiología, especialidades y hemodiálisis.
Lo curioso es que en abril de este mismo año, Pemex había declarado desiertos esos mismos contratos por la falta de ofertantes o por no cumplir con los requisitos técnicos. En esa ocasión, Atlantis solo propuso servicios para la región centro del país y no logró obtener el contrato.
Este patrón de adjudicaciones a Atlantis se extiende en el tiempo; desde 2023, ha ganado contratos por un total de al menos 9,239 millones de pesos. Entre estos se encuentran dos contratos por 2,903 millones en consorcio con otras empresas, destinados al servicio de salud de empleados de Nacional Financiera (Nafin) y Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext). Sin embargo, esos contratos fueron rescindidos en octubre debido a múltiples irregularidades.
A pesar de este antecedente turbulento, en abril, Atlantis volvió a adjudicarse los contratos de Nafin y Bancomext, ahora sin asociadas. Esta vez, presentó una oferta de 2,785 millones de pesos por un periodo de 25 meses, cotizando 290 pesos mensuales por cada uno de los 5,600 derechohabientes. Este precio es notablemente inferior al de sus competidores, que no ofrecieron menos de 462 pesos mensuales. Mediproses, la firma encargada del servicio tras la rescisión anterior, había planteado un costo de 520 pesos al mes.
Además de estos contratos, otras dependencias como el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), Bank of Mexico (Banobras), el IMSS y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) también han recurrido a los servicios de Atlantis en años recientes.
Dado el actual panorama de adjudicaciones y las cifras que giran en torno a esta operadora, surge un interrogante significativo sobre la transparencia y la eficacia del proceso de licitación de Pemex. A medida que el sector salud continúa enfrentando desafíos, la historia de Atlantis puede ser una clave para entender los mecanismos del Estado en la contratación de servicios críticos.
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