El Ejército del Líbano ha comenzado este jueves un importante despliegue de tropas en el sur del país, acercándose a la frontera con Israel en un contexto de tensiones que han persistido en los últimos meses. Esta medida busca establecer una mayor presencia estatal en territorios donde se han registrado repetidos enfrentamientos, y forma parte de los compromisos alcanzados en las recientes negociaciones en Washington entre los dos países.
Las Fuerzas Armadas libanesas han comenzado a posicionar unidades en la localidad de Dibín, en la gobernación de Marjayún, tras la retirada de algunas tropas israelíes de esta área. Este despliegue se realiza en estrecha colaboración con la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL) y el mecanismo encargado de supervisar la tregua en la región. En un comunicado, el Ejército libanés informó sobre la eliminación de montículos de tierra que habían sido colocados por fuerzas israelíes en las rutas locales, permitiendo así el restablecimiento de la circulación en caminos esenciales para la comunicación entre varias poblaciones del sur del Líbano.
Las autoridades militares han enfatizado que las operaciones de despliegue se llevarán a cabo de manera progresiva y en diferentes fases. Además, han enviado equipos especializados para inspeccionar el terreno y localizar municiones sin explotar, así como otros artefactos peligrosos que puedan representar un riesgo para la población civil. Se ha instado a la comunidad local a mantenerse alejada de las áreas de trabajo y a seguir las indicaciones de seguridad hasta que concluyan las labores de limpieza y reconocimiento.
Esta presencia militar en el sur del Líbano es un componente clave del nuevo esquema de seguridad acordado recientemente. En una reunión en Washington, ambas delegaciones ratificaron el alto el fuego y aprobaron la creación de “zonas piloto” bajo control exclusivo del Ejército libanés. Este acuerdo busca fortalecer la autoridad del Estado libanés en áreas donde anteriormente operaban actores armados no estatales, y Washington ha destacado que estas medidas son necesarias para sentar las bases de un entendimiento más amplio entre ambos países.
Desde marzo, el conflicto en la frontera entre Israel y Hezbollah ha resultado en miles de víctimas y una notable escalada militar. A pesar de múltiples extensiones del cese de hostilidades, las operaciones militares han continuado en diversas áreas del territorio libanés. Mientras el gobierno libanés avanza en la implementación de los acuerdos, Hezbollah ha expresado su rechazo al nuevo esquema diplomático. El secretario general del grupo, Naim Qassem, ha calificado las negociaciones como “absurdas y humillantes” y ha afirmado que cualquier cese de hostilidades aceptable debe aplicarse a todo el territorio nacional.
La declaración conjunta de ambas partes también ha sido criticada por Qassem, quien sostiene que cualquier acuerdo debería contemplar la total soberanía libanesa y la retirada de las tropas israelíes.
A medida que estas negociaciones avanzan, la situación en la región sigue siendo volátil, y tanto los líderes militares libaneses como los actores políticos continúan trabajando en la búsqueda de una solución sostenible. La comunidad internacional observa de cerca estas dinámicas, con la esperanza de que los esfuerzos actuales lleven a una paz duradera en una zona marcada por décadas de conflictos.
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