El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el 12 de agosto de 2026, que su país ostenta el “control total” del estrecho de Ormuz, en el contexto de una creciente tensión con Irán sobre el acceso a esta vital vía marítima. Durante una declaración a periodistas tras una visita a Ohio, Trump reiteró la fortalezas de la Armada estadounidense, sugiriendo que la situación actual es favorable para Estados Unidos y descalificando cualquier negociación con Teherán.
“Controlamos totalmente el estrecho de Ormuz. Nuestra Armada es increíble y las cosas están yendo muy bien para nuestro país”, declaró Trump, haciendo hincapié en la afirmación de un monopolio militar sobre esta área crítica, esencial para el tráfico internacional de petróleo y gas natural. Este pronunciamiento surge tras comentarios del nuevo jefe del Consejo Supremo de Seguridad de Irán, Mohsen Rezaei, quien señaló que la reapertura del estrecho dependería de un acuerdo que incluyera un alto el fuego en la región y el levantamiento del bloqueo estadounidense, así como la liberación de activos iraníes.
Rezaei fue claro al advertir que mientras Estados Unidos mantenga su postura actual, el estrecho no se abrirá. Esta afirmación añade un nivel de complejidad al conflicto, que se intensifica por los recientes incidentes marítimos, incluyendo el ataque a un buque panameño que, según el Ejército estadounidense, desobedeció las órdenes de detención.
Trump, con su característico estilo desafiante, también expresó su desconfianza hacia las autoridades iraníes, afirmando: “Soy la última persona que confiaría en Irán. Me han mentido constantemente”. A la vez, destacó que Irán ha perdido su influencia en el Medio Oriente, refiriéndose a su papel durante las últimas cinco décadas.
Además de las tensiones en el estrecho de Ormuz, los incidentes marítimos han aumentado en otras zonas estratégicas. Un helicóptero de la Armada estadounidense disparó misiles contra el buque Vela Nova, señalando una postura de intervención firme ante cualquier intento de eludir el bloqueo estadounidense. Según el Comando Central de EE. UU., se han desviado varias embarcaciones que intentaban violar el embargo.
La situación se complica aún más por la actividad de los hutíes en el Mar Rojo, donde ataques recientes contra embarcaciones comerciales han resultado en múltiples muertes, destacando la inestabilidad persistente en la región.
El estrecho de Ormuz continúa siendo un foco central de disputas geopolíticas, representando aproximadamente una quinta parte del flujo mundial de petróleo y gas natural. La importancia estratégica de esta vía marítima la convierte en un punto de fricción, no solo entre EE. UU. e Irán, sino también entre otros actores regionales.
Mientras las declaraciones y las acciones continúan escalando, la comunidad internacional observa con inquietud la evolución de este conflicto, que no solo afecta a los países involucrados, sino que tiene repercusiones globales en el ámbito energético y en la seguridad marítima.
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