Estados Unidos ha tomado una drástica decisión en su política comercial al imponer un arancel del 50% sobre las tuberías y el cableado de cobre. Esta medida, anunciada por el presidente Donald Trump, ha causado revuelo entre los inversionistas, ya que los detalles del gravamen resultaron ser menos severos de lo que inicialmente se esperaba. Aunque se previó que estos aranceles se aplicarían a diversos sectores del mercado del cobre, finalmente quedaron excluidos insumos como minerales, concentrados y cátodos, esenciales para la producción.
Tras el anuncio, los futuros del cobre en Comex sufrieron una caída significativa del 19.5%, lo que llevó a una rápida disminución de la prima sobre el índice de referencia global de Londres, afectando a numerosos operadores que habían anticipado un aumento en los beneficios de las minas de cobre en Estados Unidos.
Trump había anticipado un arancel que abarcaría a todos los tipos de metal rojo, desde cátodos hasta productos terminados. Sin embargo, la administración precisó que el gravamen solo se aplicaría a productos semiacabados en cuya fabricación se utiliza cobre, comenzando a regir a partir del viernes.
El presidente argumentó que la importación de cobre a Estados Unidos está ocurriendo en cantidades y condiciones que amenazan la seguridad nacional. Curiosamente, los aranceles no incluyen la chatarra de cobre ni otros productos claves, lo que representa un alivio para países como Chile y Perú, que son de los mayores productores de cobre a nivel mundial.
Expertos en comercio como Gracelin Baskaran, directora del programa de seguridad de minerales críticos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, comentaron que los aranceles propuestos son menos punitivos de lo que los mercados originalmente temían. Esta medida surge a raíz de una investigación bajo la Sección 232, la cual fue ordenada en febrero por Trump y completada por el secretario de Comercio, Howard Lutnick, a finales de junio.
Trump también dejó abierta la posibilidad de imponer más restricciones en el futuro, solicitando al secretario de Comercio que le brinde actualizaciones sobre el mercado nacional del cobre para junio de 2026. En esa fecha, el mandatario evaluará la posibilidad de aplicar un arancel universal del 15% a partir de 2027, aumentando a un 30% en 2028.
Además de los aranceles, la orden presidencial incluye medidas para fortalecer la industria nacional del cobre, estableciendo que un 25% de la chatarra de alta calidad producida en Estados Unidos debe ser vendida internamente.
El gigante estadounidense Freeport-McMoRan, principal productor de cobre en el país, ha indicado que emitirá comentarios sobre la orden tras una revisión detallada. Por otro lado, la chilena Codelco, líder mundial en la producción de cobre, ha manifestado su satisfacción con la exclusión de los cátodos, lo que beneficia tanto a la empresa como a Chile, que es el principal proveedor de cobre refinado a Estados Unidos.
Mientras tanto, las empresas BHP y Antofagasta, que desempeñan un papel crítico en la producción y exportación de cobre desde Chile, aún no se han pronunciado sobre esta reciente medida comercial.
Toda esta información corresponde a la fecha de publicación original (2025-07-30 15:13:00).
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