La administración Trump impuso aranceles considerables a una variedad de productos extranjeros, lo que ha suscitado inquietudes entre analistas sobre el fenómeno del “lavado cuerdo”, que implica la creación de justificaciones convincentes para políticas que carecen de fundamento. Esta situación se ha intensificado especialmente en el ámbito de las criptomonedas, donde las monedas meme asociadas a la familia Trump parecen sugerir un enfoque hacia la corrupción.
Sin embargo, una mirada más profunda revela que el impulso hacia el libre comercio, previamente defendido, comenzó a desvanecerse antes siquiera de las elecciones de 2016. Tanto Donald Trump como Hillary Clinton se opusieron a la Asociación Transpacífica, y la posterior imposición de aranceles a productos de China y otros países limitó aún más el libre comercio. Estas políticas, lejos de ser una rareza, se han sostenido e incluso ampliado durante la presidencia de Joe Biden. La Ley de Reducción de la Inflación de Biden busca fomentar la reindustrialización de sectores ecológicos, asegurando que estas industrias también cuenten con el respaldo de aranceles y subsidios.
Un aspecto clave en esta dinámica es el rol del dólar en el comercio global. Durante décadas, Estados Unidos ha disfrutado de un “privilegio exorbitante”, permitiéndole importar casi sin restricciones. Esta situación se ha sostenido gracias a que los países exportadores acumulaban superávits, utilizándolos para financiar su deuda pública. Esto ha resultado en una dependencia de Estados Unidos hacia importaciones de bajo costo, a expensas de su capacidad industrial.
Dicha dependencia ha comenzado a ser considerada como una carga por miembros de ambos partidos políticos en EE. UU. La idea es que este privilegio ha llevado a que los países exportadores eviten realizar inversiones que beneficien su propia economía, mientras que Estados Unidos, al obtener productos a precios bajos, ha debilitado su propia infraestructura industrial. En 1975, el panorama empresarial en EE. UU. incluía gigantes manufactureros como Exxon, General Motors y Ford; en 2025, el liderazgo empresarial ha requerido adaptarse al comercio en su mayoría importado, representado por Walmart, Amazon y Home Depot.
Las repercusiones de esta situación han llevado a una re-evaluación de las políticas comerciales y económicas. La búsqueda del “reequilibrio” económico ha surgido como un objetivo bipartidista: ambos lados de la política estadounidense reconocen la necesidad de fortalecer la producción nacional y ajustar la demanda extranjera de dólares.
Aunque cabe señalar que estas consideraciones pueden no ser fácilmente comunicables a la opinión pública, el sentido de ser “engañados” por otros países resuena más efectivamente que un examen técnico de la política comercial. A pesar de que el enfoque de Trump carezca de un plan exhaustivo, el reordenamiento del comercio global ya está en marcha.
Examinando otros actores globales, como la economía de Alemania, se observa que también está sufriendo ajustes, alejándose de su dependencia de exportaciones hacia un modelo más orientado al consumo interno. Esto, sumado a un aumento en el gasto en defensa por parte de la UE, sugiere una transformación significativa en la dinámica económica global.
En el caso de China, la estrategia de inundar al resto del mundo con exportaciones sostenibles ha alcanzado sus límites, y el país ha comenzado a diversificarse y aumentar su consumo interno, mientras que economías de Asia continúan buscando formas de acceder al mercado estadounidense.
Un mundo que se reequilibra necesariamente demandará menos dólares. La transición a una economía menos dependiente del dólar podría ser disruptiva, pero las consideraciones sobre su necesidad están asentadas en el discurso de ambos partidos, indicando que el ajuste de las realidades comerciales ya ha comenzado.
Esta perspectiva, enmarcada en un contexto global cambiante, proporciona un camino para entender las complejidades del comercio mundial y los desafíos que enfrenta Estados Unidos a medida que busca redefinir su papel en la economía internacional.
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