El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el pasado domingo una nueva ofensiva militar contra Irán, informando que las fuerzas estadounidenses han logrado debilitar considerablemente las capacidades militares de Teherán. En sus declaraciones, Trump aseguró que “los golpeamos muy duro otra vez esta noche” y enfatizó que Irán ha sufrido un daño “muy, muy grave” y que ha perdido casi todas sus capacidades militares.
Durante su intervención, Trump destacó que, aunque Irán aún dispone de “algunos misiles, algunos drones y cierta capacidad de fabricación”, estas son limitadas. Además, aseveró que Estados Unidos mantiene el control sobre el estratégico estrecho de Ormuz, una vía crucial para el tráfico marítimo internacional.
La ofensiva, que se inició a las 7:00 p.m. hora del este (del 19 de julio de 2026), marcó la novena noche consecutiva de ataques en la región. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) indicó que la operación tiene como objetivo reducir las capacidades militares iraníes utilizadas para amenazar buques comerciales y marinos civiles en el estrecho de Ormuz.
Esta serie de ataques se produce poco después de que se confirmara la muerte de dos militares estadounidenses y la desaparición de un tercero, tras un ataque iraní en Jordania el 17 de julio. Según CENTCOM, el personal militar estadounidense también ha encontrado restos humanos durante las búsquedas, cuya identificación se está llevando a cabo, mientras que los nombres de los afectados no serán divulgados hasta notificar a sus familias.
En paralelo, otro militar estadounidense perdió la vida en el norte de Irak debido a una detonación controlada de munición sin explotar procedente de un dron iraní que había sido derribado previamente. Otro soldado resultó herido, aunque sus lesiones no son consideradas graves.
La campaña militar de Estados Unidos se basa en la necesidad de proteger el tráfico marítimo en Ormuz, una de las rutas más importantes del mundo. Las autoridades estadounidenses sostienen que ciertas capacidades militares de Irán representan una amenaza real, no solo para los buques comerciales, sino también para la seguridad de las tripulaciones civiles que navegan por esa crucial vía.
Las hostilidades entre Estados Unidos e Irán han escalado en los últimos días, con ataques dirigidos a instalaciones militares iraníes y posiciones del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, supuestamente implicadas en los agresivos ataques contra las tropas estadounidenses.
Este panorama ha añadido una nueva capa de tensión al ya frágil clima geopolítico en el Medio Oriente, donde las repercusiones de estos enfrentamientos pueden extenderse más allá de las fronteras de ambos países. A medida que las operaciones continúan, el enfoque de Estados Unidos se mantiene en neutralizar amenazas y asegurar las vías marítimas esenciales para la economía global.
(Actualización: Datos correspondientes al 19 de julio de 2026)
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