El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se mostró optimista después de visitar una planta de General Motors (GM) en Míchigan, donde destacó su estrategia arancelaria “Estados Unidos primero”. Según su declaración, esta política arancelaria ha contribuido a atraer la producción automotriz de Canadá y México de regreso a territorio estadounidense.
Durante su intervención, Trump hizo referencia a la forma peculiar en que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, pronuncia “México”, llamándolo “Mé-ji-jo”. Esta observación generó risas y dejó a algunos desconcertados, ya que Trump se dirigió a su audiencia señalando que “detendremos todos los negocios que van a Mé-ji-jo”.
La visita se produce en un contexto crítico, marcado por la puesta en operación del puente internacional Gordie Howe, que conecta Detroit, Míchigan, con Windsor, Ontario. Esta ceremonia fue suspendida por Canada debido al reciente aumento de aranceles de hasta un 50 % impuestos por Estados Unidos sobre muchos bienes canadienses, lo que ha tensado las relaciones comerciales.
El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, afirmó que el país buscará reducir esos aranceles en automóviles, acero y aluminio. Ebrard tiene la vista puesta en una nueva resolución comercial que se anticipa para agosto, justo antes de la próxima ronda de negociaciones sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para septiembre. El funcionario subrayó la “posición preferencial” de México en este acuerdo, dado que el 85 % de sus exportaciones a Estados Unidos está exento de aranceles al cumplir con las reglas de origen establecidas por el T-MEC.
Cada semana se presenta como una “batalla”, según Ebrard, mientras el gobierno mexicano intenta mantener esta ventaja y mejorar las condiciones para la industria automotriz, además de abogar por la eliminación de las medidas impuestas bajo la sección 232 que afectan al acero y el aluminio.
Estados Unidos, por su parte, ha propuesto modificar las reglas de origen y abordar cuestiones de “seguridad económica”, un concepto que no estaba presente en acuerdos previos. La revisión de las mismas podría llevar hasta 2027, dadas las amplias y complejas reformas que se sugieren.
La próxima ronda de negociaciones bilaterales se llevará a cabo en la primera semana de septiembre, y México está a la espera de los resultados de una investigación estadounidense sobre la capacidad productiva excedente en México, cuya resolución se espera para la primera semana de agosto.
Ebrard también mencionó que la resolución actual mantiene un arancel del 10 % sobre productos que no cumplen las normas del T-MEC, afectando a una lista de 60 países. A pesar de su resistencia a los aranceles, el secretario de Economía expresó que es fundamental conocer las condiciones que enfrentan sus competidores antes de entrar en negociaciones significativas.
El crecimiento de las exportaciones es un dato alentador para México, que ha registrado un incremento de más del 24 %, mientras que las importaciones han progresado a un ritmo más lento, resultando en un superávit comercial superior a 9,800 millones de dólares, el más alto desde 1991.
Dada la importancia de la industria automotriz en la integración económica de Norteamérica, la nueva infraestructura del puente Gordie Howe representa una vía estratégica para el comercio bilateral entre Estados Unidos y Canadá. Este sector beneficiado por el T-MEC está en el centro de una discusión nombrada por Estados Unidos, que actualmente pide una revisión anual del acuerdo.
Trump incidió en que numerosas empresas, como Toyota y Hyundai, están reubicando su producción en Estados Unidos. En un ejemplo reciente, Toyota anunció una inversión de 3,600 millones de dólares para expandir su planta en San Antonio, Texas, un proyecto que involucra mover parte de la producción de la camioneta Tacoma desde Baja California.
Por su parte, General Motors está invirtiendo 6,000 millones de dólares en producción en Estados Unidos, resaltando la importancia de la planta de ensamblaje en Orion Township. Ford también se suma a esta tendencia con una inversión de 3,000 millones en su complejo BlueOval Battery Park en Marshall, mientras que Stellantis ha dedicado 388 millones de dólares para construir un “megacentro” en Van Buren Township.
Desde la Casa Blanca, se defendió el arancel del 25 % a los vehículos fabricados fuera de Estados Unidos, en una estrategia que busca fomentar la producción local. La situación en la industria automotriz y las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos seguirán evolucionando, haciendo de cada anuncio una ocasión digna de atención.
Actualización: Datos correspondientes a 2026-07-28 05:00:00.
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