El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su campaña de seguridad al amenazar con desplegar la Guardia Nacional en Baltimore, Maryland, un bastión demócrata, tras haberlo hecho previamente en Washington D.C. Su objetivo, según sus declaraciones, es combatir la delincuencia y la inmigración ilegal.
Esta posición ha suscitado la indignación de varios líderes demócratas, entre ellos el gobernador de Maryland, Wes Moore. En un reciente comunicado, Trump describió Baltimore como una ciudad “fuera de control y plagada de delincuencia”, lo cual generó un fuerte rechazo desde el ámbito político. La Guardia Nacional, por su parte, ha comenzado a portar armas en Washington, un cambio significativo respecto a la práctica anterior en la que estas permanecían guardadas a menos que fuera estrictamente necesario.
El despliegue no es algo nuevo para Trump; en junio de este año, ya había ordenado el envío de cerca de 5,000 soldados a Los Ángeles para controlar las protestas en contra de las redadas de inmigración, lo que provocó una feroz oposición por parte del gobernador de California, Gavin Newsom. La escalada en la movilización de las tropas también se menciona en relación con planes para Chicago, donde la ciudad también es gobernada por demócratas.
En sus comentarios en la plataforma Truth Social, Trump sugirió que si el gobernador Moore necesitaba asistencia, como sucedió en Los Ángeles, enviaría tropas a Baltimore para “barrer rápidamente el crimen”. A esta amenaza, Moore respondió con una invitación a Trump para que lo acompañara en un recorrido por las calles de Baltimore, con la finalidad de dejar claro lo que él considera la “ignorancia” y los “clichés” utilizados por el presidente.
La tensión entre ambos se intensificó esta semana. Moore, al criticar los despliegues de tropas del presidente, defendió su historial de seguridad, indicando que la tasa de homicidios en Maryland ha disminuido más del 20% desde que asumió el cargo. Por su parte, Trump descalificó esta afirmación, llamando “pésimo” su desempeño en la lucha contra la delincuencia.
Además de Baltimore, el mandatario mencionó que Chicago y Nueva York serían las próximas ciudades en recibir tropas de la Guardia Nacional. Aunque el Pentágono aún no ha confirmado estos planes, los líderes demócratas de estas ciudades, incluidos el gobernador de Illinois y el alcalde de Chicago, han taxativamente rechazado esta idea, cuestionando la representación que Trump hace de su partido como un defensor de la “ley y el orden”.
La situación persiste en el marco de un contexto político altamente polarizado en el que el despliegue de fuerzas de seguridad sigue siendo un tema controvertido. Las declaraciones de los implicados y el futuro de estas medidas continúan siendo objeto de atención mediática y análisis en el ámbito político estadounidense.
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