El 19 de septiembre de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto que establece sanciones más severas contra Rusia e Irán, autorizando la imposición de aranceles de hasta un 100% a los consumidores más importantes de petróleo y gas rusos. Este movimiento, respaldado por el Congreso, otorga al mandatario amplias facultades para implementar gravámenes sobre las cinco principales naciones compradoras, destacando a China e India.
La legislación, conocida en honor al fallecido senador republicano Lindsey Graham, amplía las sanciones en los sectores energético y armamentístico de Irán. Además, el decreto apunta directamente a figuras clave del gobierno ruso, incluidos el presidente Vladimir Putin, altos mandos militares, oligarcas y entidades bancarias importantes.
El contenido del decreto detalla que el presidente debe imponer sanciones que bloqueen la concesión de visados y la propiedad de individuos y entidades específicas que estén relacionadas con la industria de defensa del país. Entre las medidas adoptadas, se incluye la voluntad de atacar a la llamada “flota fantasma” de buques cisterna rusos que eluden restricciones previamente impuestas, permitiendo a Trump establecer gravámenes que podrían perdurar incluso tras la finalización de su mandato.
Este decreto se firma en medio de una crisis energética exacerbada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán en el Medio Oriente, una situación que, en un principio, benefició a Moscú. Trump había eximido temporalmente las compras de petróleo ruso en tránsito marítimo.
Volodimir Zelensky, el presidente ucraniano, celebró la promulgación de esta ley a través de sus redes sociales, expresando su agradecimiento a Trump y a los legisladores que apoyaron esta iniciativa. Recalcó que implementar las disposiciones rápidamente es esencial para honrar la memoria de Graham y para presionar a Rusia a que termine su agresión.
Desde Moscú, el Kremlin respondió calificando la medida como un “paso hostil”, afirmando que estas nuevas sanciones complicarían los esfuerzos de negociación para una resolución pacífica en Ucrania. Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, subrayó que las sanciones adicionales de Estados Unidos afectan negativamente las conversaciones para cerrar el conflicto.
Estas decisiones marcan un nuevo capítulo en la política de sanciones estadounidenses, reflejando la determinación de la administración Trump de actuar con firmeza contra las tácticas y políticas desplegadas por Rusia e Irán, en un contexto global cada vez más polarizado.
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