La nueva prohibición de viaje del presidente Donald Trump, que afecta a ciudadanos de 12 países, ha comenzado a regir desde el 9 de junio de 2025, en un clima marcado por crecientes tensiones migratorias. Esta medida impacta a los nacionales de Afganistán, Myanmar, Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen. A su vez, otros siete países, incluyendo Cuba y Venezuela, enfrentan restricciones parciales.
Trump ha indicado en un video que podría expandirse esta prohibición, sugiriendo que se añadirían más naciones a la lista en respuesta a nuevas amenazas globales. Esta acción se origina más de ocho años después de su primera prohibición, que generó gran caos en los aeropuertos y burlas legales en 2017, cuando excluyó a ciudadanos de países mayormente musulmanes.
Sin embargo, al contrario de la primera prohibición, se ha observado que la nueva medida, más extensiva y meticulosamente planificada, ha evitado el desorden inmediato en los puntos de entrada. Expertos prevén que esta versión resistirá los desafíos legales, ya que se vincula directamente al proceso de solicitudes de visado.
Es importante señalar que, aunque la prohibición no anula visados previamente emitidos, todos los nuevos solicitantes que no cumplan criterios específicos enfrentarán rechazos a partir de su entrada en vigor. Aquellos con visados válidos aún deberían poder ingresar a EE.EU.
Además, el anuncio de la prohibición ha sido opacado por otras cuestiones migratorias en el país. En Los Ángeles, las protestas contra las redadas de deportación han obligado al despliegue de la Guardia Nacional, desafiando la resistencia del gobernador de California. Los ciudadanos de Haití y Afganistán están particularmente en el punto de mira, aunque se hacen excepciones para aquellos que trabajaron con el gobierno estadounidense durante las prolongadas guerras.
Los grupos que apoyan a refugiados critican estas restricciones, señalando que van más allá de la seguridad nacional y se centran en dividir comunidades que buscan mejores oportunidades en Estados Unidos. Trump justifica la prohibición bajo la premisa de que algunos de los países enumerados presentan un control deficiente sobre sus documentos de identificación y han mostrado históricamente resistencia a la readmisión de sus nacionales.
Esta política también ha creado un vínculo con un reciente atentado en Colorado que dejó múltiples heridos, con Trump usando este incidente para respaldar su postura sobre los riesgos que los visitantes con visados en exceso pueden representar para la seguridad pública. No obstante, el acusado del ataque proviene de un país que no figura en la lista de restricciones.
La situación migratoria en EE.UU. sigue evolucionando, y con medidas como esta, los debates sobre la política migratoria y su impacto en las comunidades están lejos de resolverse. La dinámica y el contexto en torno a la prohibición serán cruciales para entender su efecto y la reacción social que genera.
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