Un día después de que Donald Trump amenazara con impedir un acuerdo para un nuevo estadio de fútbol americano en Washington si los Commanders no volvían a ser conocidos como los Redskins, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dejó claro que los comentarios del expresidente no eran una broma. “El presidente hablaba en serio”, dijo Leavitt, subrayando que el deporte es una de las pasiones del mandatario, quien desea que el equipo adopte un nuevo nombre.
En una resolución de larga data, la alcaldesa de D.C., Muriel Bowser, y el equipo habían llegado a un acuerdo en abril para desarrollar el antiguo sitio del Estadio RFK, pero este aún necesita la aprobación del Consejo del Distrito de Columbia.
El expropietario del equipo, Dan Snyder, quien había insistido en que nunca cambiaría el nombre, se vio obligado a hacerlo en julio de 2020 bajo la presión de patrocinadores y críticos. Desde entonces, el equipo utilizó el nombre Washington Football Team durante dos temporadas, hasta que en 2022 fue revelado el nombre Commanders.
Josh Harris, el nuevo propietario que adquirió el equipo en 2023, ha afirmado que el nombre Commanders “está aquí para quedarse”. Sin embargo, el debate sobre la identidad del equipo persiste, especialmente con la intervención de grupos como la Asociación de Guardianes Nativos Americanos, que ha pedido el regreso de los nombres Redskins e Indians de Cleveland.
Trump no solo ha centrado su atención en los Commanders, sino que también ha expresado su deseo de que el equipo de béisbol de Cleveland retome el antiguo nombre de los Indios, afirmando que existe un “gran clamor por esto”. Ha declarado que el equipo de fútbol sería “mucho más valioso” si decidiera restaurar su antiguo nombre, lo que refleja su interés por revertir los cambios culturales recientes que han surgido en medio de un debate sobre la sensibilidad cultural y la justicia racial.
“Podría imponerles una restricción de que si no cambian el nombre de nuevo al original ‘Washington Redskins’, y se deshacen del ridículo apodo, ‘Washington Commanders’, no haré un trato para que construyan un estadio en Washington”, indicó Trump en sus redes sociales. Esta amenaza no solo enciende el debate sobre la identidad deportiva, sino que también pone de relieve las complejidades en torno al racismo sistémico y la percepción pública en el actual contexto social.
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