Los ejercicios militares conjuntos entre Corea del Sur y Estados Unidos comenzaron el lunes 17 de agosto de 2026, tal como estaba previsto. Este año, sin embargo, la participación estadounidense ha sido objeto de controversia, ya que el presidente Donald Trump ordenó al Pentágono que “redujera sustancialmente” dicha participación justo antes del inicio de las maniobras. La decisión se fundamentó en el alto costo financiero de los ejercicios, así como en su relación con el líder norcoreano Kim Jong Un y la negativa de Seúl a unirse a acciones militares contra Irán.
A pocas horas de que se dieran inicio las maniobras, Trump utilizó su plataforma Truth Social para criticar el acuerdo de participación, compartiendo una imagen de su encuentro con Kim en 2019. Aunque consideró que era demasiado tarde para cancelar los ejercicios por completo, instó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, a implementar recortes drásticos en el despliegue militar.
“Estos ejercicios no solo son costosos, sino que envían una señal totalmente inapropiada y hostil hacia un país que, desde que Donald J. Trump volvió a la presidencia, se ha mostrado respetuoso y no ha representado una amenaza”, declaró el mandatario.
Las maniobras anuales “Ulchi Freedom Shield” se llevarán a cabo durante 11 días, del 17 al 27 de agosto, y movilizarán a unos 18,000 efectivos surcoreanos. A pesar de la controversia, tanto el Ministerio de Defensa de Corea del Sur como el Estado Mayor Conjunto confirmaron que las operaciones “están procediendo según lo planeado”, eludiendo comentar directamente sobre las críticas de Trump debido a una jornada festiva en Seúl. Desde el Pentágono, un portavoz remitió consultas a la Casa Blanca.
El coronel Ryan Donald, portavoz del Comando de las Fuerzas Combinadas, indicó que el enfoque táctico de los ejercicios incluye operaciones antidrones, interferencias de señal GPS y simulaciones de ciberataques, preparándose para escenarios de combate contra tropas norcoreanas que han adquirido experiencia en la guerra de Ucrania en apoyo a Rusia.
El trasfondo de la relación entre Trump y Seúl ha estado marcado por altibajos. Desde su primer mandato, el presidente ha insistido en reducir la magnitud de las maniobras con Corea del Sur, considerándolas “provocadoras” y costosas, además de que ha mantenido desacuerdos sobre el financiamiento de las tropas estadounidenses —28,500 soldados— desplegadas en la península. En un reciente intercambio, Trump criticó a Seúl por no apoyar la ofensiva militar contra Irán, un conflicto que se adentra en su sexto mes: “Recientemente le pregunté al presidente de Corea del Sur si les gustaría unirse a nosotros en la desnuclearización de la República Islámica de Irán, y dijeron: ‘¡No, gracias!'”, reveló el mandatario.
Por su parte, Pionyang ha calificado estos ejercicios de preparativos para una eventual invasión, y en los días previos a las maniobras, realizó dos lanzamientos de misiles balísticos hacia el mar de Japón como advertencia de represalias.
Expertos como Jenny Town, directora del programa 38 North del Stimson Center, interpretan la decisión de Trump como un intento de acercamiento político, sugiriendo que podría ser parte de un esfuerzo para abrir espacios diplomáticos con Norcorea. Sin embargo, advirtió que la naturaleza improvisada de esta decisión difícilmente logrará un impacto significativo sobre el régimen norcoreano, que ha estado sometido a un ciclo de amenazas e intercambios de cartas diplomáticas con Trump, en el que incluso llegó a mencionar que “se enamoraron”.
En una perspectiva opuesta, el profesor Leif-Eric Easley, de la Universidad Ewha de Seúl, destacó los peligros regionales asociados a estas decisiones, afirmando que esta situación podría dañar la coordinación entre los aliados, retrasar la asunción de responsabilidades defensivas por parte de Corea del Sur y debilitar la disuasión de conflictos en Asia.
En los últimos años, el entrenamiento conjunto ha estado marcado por un giro hacia simulaciones informáticas, lo que ha generado una preocupación en Washington. El teniente general Joseph Jarrard, alto mando del Mando Norte de EE.UU., ha alertado sobre la capacidad de Pionyang para desarrollar misiles intercontinentales capazes de alcanzar cualquier parte de Norteamérica, mientras que Ucrania ha denunciado el uso de misiles fabricados en Corea del Norte durante ataques rusos contra infraestructuras en Zaporiyia.
Actualización: La información presentada corresponde a datos de 2026-08-16 23:38:00 y refleja el estado actual de las relaciones y estrategias militares.
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