En un reciente anuncio a través de su plataforma de redes sociales, el expresidente Donald Trump propuso la instalación de una imponente estatua de 30 pies de altura del primer presidente de Estados Unidos, George Washington, frente al Museo Nacional de Historia Americana, junto con una exhibición especial en su honor que se extendería hasta febrero de 2032, marcando así el 300 aniversario de su nacimiento. Trump destacó la figura de Washington, afirmando que “es fácilmente el mayor héroe de América. Sin él, nuestro país y nuestras libertades no existirían”.
La solicitud de Trump se da en el contexto de sus esfuerzos por remodelar la narrativa histórica estadounidense. En sus comentarios, criticó al museo por no hacer referencia a momentos cruciales de la historia, como la famosa travesía de Washington por el río Delaware durante la Guerra Revolucionaria, un evento que él calificó como “uno de los momentos y giros más grandes de la revolución”. Lamentó que el museo no honrara adecuadamente las historias de los estadounidenses que lucharon por la independencia.
Además de la nueva estatua, se sugiere que la actual escultura Infinity, obra del artista neoyorquino José de Rivera, sea reemplazada. Esta petición resalta las percepciones de Trump sobre su rol en la redefinición de la cultura nacional, viéndose a sí mismo como un “curador en jefe” de las instituciones culturales del país. En marzo de 2025, su administración había emitido un extenso informe que acusaba al Smithsonian de concentrarse demasiado en temas de opresión y justicia social, en detrimento de los logros nacionales compartidos.
A pesar de sus iniciativas, la capacidad de Trump para influir sobre el Smithsonian es limitada. La institución opera de manera independiente y su dirección está supervisada por un consejo de regentes que incluye figuras influyentes como el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, y varios legisladores bipartidistas.
En un movimiento que ha captado la atención pública, Trump también pidió la instalación de letreros frente al museo que cuestionan la precisión de sus exhibiciones, un paso que refrenda su enfoque agresivo hacia las instituciones culturales. A su vez, el secretario del Smithsonian, Lonnie Bunch, ha expresado preocupación por la independencia de la institución, enfatizando la importancia de mantener su autonomía frente a presiones externas. Bunch anunció recientemente su retiro después de siete años liderando el museo.
Los desarrollos en el ámbito cultural no se detienen aquí. Para celebrar el Día de la Constitución el 17 de septiembre, Trump solicitó que se exhibiera una estatua de Washington de 11 pies de altura que fue utilizada durante un evento de carreras de autos.
En la esfera artística, también se han presentado cambios significativos en otras instituciones, como la eliminación de la escultura Blue del Centro Kennedy, lo que ha suscitado críticas por la falta de comunicación pública sobre dicha decisión.
Este enfoque de Trump en las estatuas y obras de arte es parte de su visión más amplia para reconstruir la identidad cultural estadounidense. Sin embargo, las reacciones ante sus propuestas son diversas, abriendo un debate sobre el papel de los museos y las narrativas que eligen priorizar. La administración de Trump parece estar ampliando su influencia en el arte y la cultura, un terreno que ha sido objeto de controversia en la agenda política del país.
Actualización: Estos eventos y desarrollos son pertinentes hasta el 13 de septiembre de 2026.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


