El presidente Donald Trump ha lanzado un contundente llamado a favor del libre tránsito de buques comerciales y militares estadounidenses por los emblemáticos canales de Panamá y Suez. En un mensaje publicado el 26 de abril de 2025, el mandatario instó a su secretario de Estado a abordar este asunto de inmediato, reflejando su voluntad de retomar el control sobre estas rutas marítimas cruciales.
Durante meses, Trump ha expresado su deseo de recuperar el control de la vía interoceánica panameña, un importante corredor que, tras su inauguración en 1914, estuvo bajo la administración estadounidense hasta 1999. No obstante, su reciente enfoque también abarca el canal de Suez, otro eje vital para el comercio global que ha sido históricamente controlado por Egipto desde 1956. “¡Los buques estadounidenses, tanto militares como comerciales, deben poder transitar libres de costos por los canales de Panamá y Suez!” afirmó Trump en su red Truth Social, resaltando la creencia de que ambas rutas no existirían sin la intervención de Estados Unidos.
En respuesta a estas afirmaciones, el presidente panameño José Raúl Mulino ha subrayado que la fijación de peajes es competencia de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), una entidad autónoma que opera la ruta bajo los preceptos del Tratado de Neutralidad y la Ley Orgánica del Canal. Mulino enfatizó: “No hay ningún acuerdo en contrario”, reafirmando la autonomía de la ACP en la administración del canal.
El contexto tras este intercambio se encuentra en un acuerdo histórico de 1977 que devolvió el control del canal a Panamá, permitiendo que el 5% del comercio marítimo mundial transite por esa vía. Estados Unidos y China son sus principales usuarios. A principios de abril, se reportó que Washington recibió la autorización de las autoridades panameñas para desplegar tropas alrededor de esta ruta, tras alertas sobre una posible injerencia por parte de China.
En relación al canal de Suez, esta vía representa alrededor del 10% del transporte marítimo mundial, aunque la situación se ha complicado luego de que los rebeldes hutíes de Yemen comenzaran a atacar barcos en un contexto de creciente tensión en la región y el conflicto entre Israel y Hamas. Esto ha llevado a que muchos barcos eviten el mar Rojo, optando por rutas más largas y costosas alrededor del sur de África.
A medida que la situación evoluciona, la comunidad internacional observa con atención cómo se desarrollan estos acontecimientos que afectan crucialmente las rutas comerciales del mundo. Este panorama plantea importantes interrogantes sobre el futuro control de estas vitales arterias marítimas y el impacto que tendría en la economía global.
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