En la era digital, es común abrir aplicaciones como TikTok, Instagram o YouTube y encontrarse con contenido sorprendentemente relacionado con conversaciones recientes o pensamientos privados. Este fenómeno ha despertado inquietudes sobre la privacidad, pero no se debe a que los dispositivos nos escuchen; más bien, se trata de algoritmos predictivos que analizan nuestras interacciones en línea. A partir de búsquedas, “likes”, clics y el tiempo dedicado a cada contenido, las compañías logran personalizar la publicidad y los contenidos para cada usuario.
Carlos Tlahuel Pérez, coordinador de Seguridad de la Información de la UNAM, resalta la creciente necesidad de mantener lo que él denomina “higiene digital”. En un mundo donde la conectividad genera un flujo constante de datos personales, es esencial adoptar medidas que protejan nuestra información y minimicen riesgo.
La “higiene digital” se refiere al conjunto de prácticas que favorecen la seguridad de nuestros datos y el correcto funcionamiento de nuestros dispositivos, incluso para quienes no son expertos en tecnología. Es un impulso hacia el autocuidado en el entorno digital, donde la información personal puede convertirse en un blanco atractivo para fraudes y ataques cibernéticos. A medida que la digitalización avanza, las quejas por fraudes cibernéticos han aumentado un 20.1% en 2023 respecto al año anterior, representando el 71% de las quejas en este campo, según datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros.
Entre las recomendaciones para mantener una adecuada higiene digital se encuentran:
– Mantener sistemas operativos y aplicaciones actualizados.
– Instalar antivirus y firewalls en todos los dispositivos.
– Descargar software únicamente desde fuentes oficiales.
– Emplear contraseñas robustas, de al menos 12 caracteres que incluyan mayúsculas y símbolos.
– Activar la verificación en dos pasos para mayor seguridad.
Aunque estas prácticas no garantizan la inmunidad digital, sí dificultan los accesos no autorizados. Además, es crucial tener precaución al usar redes WiFi públicas, donde los datos pueden ser vulnerables a oyentes inesperados. Se recomienda evitar transacciones financieras o compartir información personal sensible en estas conexiones.
Otro aspecto importante que se subraya es el uso responsable de dispositivos móviles. Existen malas prácticas que pueden amenazar nuestra intimidad, como compartir memorias USB con múltiples dispositivos o proporcionar información personal en páginas poco confiables. Estas conductas aumentan el riesgo de sufrir ataques cibernéticos, ya que software ilegal y aplicaciones piratas pueden contener códigos maliciosos.
Un problema frecuente es la adopción de contraseñas débiles o la reutilización de claves para varias cuentas. Esto pone en riesgo no solo la seguridad individual, sino también la infraestructura digital de empresas y organizaciones. Tlahuel Pérez enfatiza que la higiene digital es una responsabilidad colectiva: cualquier brecha de seguridad puede comprometer no solo nuestra información, sino también la de quienes nos rodean.
Finalmente, se aconseja segmentar nuestra vida digital: respaldar la información de forma periódica y llevar solo aquello que es estrictamente necesario en dispositivos personales. Proteger nuestra información no es solo una cuestión individual, sino un esfuerzo que beneficia a todos en la comunidad conectada, y es un paso crucial hacia un entorno digital más seguro.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


