El Banco Nacional Suizo (BNS) ha declarado que UBS está bien capitalizado, cumpliendo ya con los requisitos de capital más estrictos en el marco de las reformas propuestas para fortalecer las regulaciones bancarias tras el colapso de Credit Suisse en 2023. La adquisición de este último por parte de UBS ha llevado a las autoridades suizas a implementar nuevas medidas, destinadas a prevenir una crisis similar en el futuro.
Entre las principales exigencias, figura la solicitud al banco para que capitalice completamente sus subsidiarias extranjeras. Según las proyecciones gubernamentales, esto implicaría una adición de aproximadamente 20,000 millones de dólares en capital de nivel 1 de capital ordinario (CET1). Antoine Martin, vicepresidente del BNS, comentó que este enfoque es razonable, asegurando que sitúa a UBS en una posición competitiva acorde a sus pares internacionales en términos de requisitos de capital.
Sin embargo, UBS se ha manifestado en contra de estas exigencias, argumentando que son excesivas y amenazan la competitividad del sector financiero suizo. La entidad advirtió que el impacto acumulativo y no justificado de estas medidas podría traducirse en una desventaja notable, tanto a nivel nacional como internacional, algo que, afirmaron, ha sido respaldado por observadores independientes.
En su informe de estabilidad financiera proyectado para 2026, el BNS señaló que el capital CET1 de UBS excede en 13,000 millones de dólares los requisitos actuales, los cuales se aplicarán por completo a partir de 2030. Además, el banco con sede en Zúrich reportó reservas de 9,000 millones de dólares a finales de 2025, lo que refuerza su capacidad para cumplir con las nuevas normativas.
El BNS también indicó que, tomando en cuenta un periodo de transición de siete años para la implementación de las nuevas reglas y las ganancias esperadas del banco, UBS debería poder satisfacer las exigencias propuestas, al tiempo que continuaría distribuyendo dividendos a sus accionistas.
Desde la evaluación del BNS en 2025, el entorno económico y financiero ha enfrentado desafíos considerables, exacerbados por conflictos en el Medio Oriente, tensiones comerciales y una incertidumbre política creciente. Este contexto resalta aún más la necesidad de ajustes prudentes en los requerimientos de capital, a medida que Suiza busca salvaguardar la estabilidad de su sector financiero en un panorama global incierto.
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