Una nueva ofensiva de Ucrania contra infraestructuras petroleras en el sur de Rusia ha desencadenado un incendio en la refinería de Ilya, ubicada en la región de Krasnodar. Según fuentes oficiales rusas, los ataques, llevados a cabo mediante el uso de drones, resultaron en la destrucción de 376 aeronaves no tripuladas ucranianas. El cuartel general en la región reportó que la conflagración se originó debido a la caída de escombros provocada por los mismos drones, aunque, afortunadamente, no se registraron víctimas.
Simultáneamente, en la región de Rostov, el gobernador Yuri Sliusar informó sobre incendios en dos instalaciones de almacenamiento de hidrocarburos en Azov, también como resultado de estos ataques. Estos incidentes se producen en un contexto de creciente dificultad para el suministro de combustible, especialmente para la península de Crimea.
En respuesta, las fuerzas rusas realizaron un ataque aéreo sobre la ciudad de Valky, en el distrito de Bogodukhiv, dentro de la región de Kharkiv. Este ataque resultó en la muerte de una mujer de 50 años y en heridas a otra mujer de 23 años, quien fue hospitalizada. Además, se reportó que un hombre de 27 años y un joven de 18 años sufrieron una reacción de estrés agudo. El bombardeo generó un incendio que causó daños a cinco viviendas particulares y dos dependencias anexas.
La Fuerza Aérea de Ucrania, a través de un comunicado en Telegram, indicó que Rusia lanzó un total de 137 drones de ataque Shahed, de los cuales 114 fueron neutralizados.
Desde que comenzó la invasión rusa, la ONU ha verificado la muerte de al menos 16,402 civiles en Ucrania, incluidos 802 niños, y ha registrado 48,428 heridos, de los cuales 2,948 son menores de edad. Es importante considerar que estas cifras se refieren únicamente a casos confirmados de manera independiente, lo que podría indicar que la cifra real de víctimas es considerablemente mayor, ya que muchas áreas son de difícil acceso debido a los conflictos.
En junio, al menos 265 civiles perdieron la vida y 1,816 resultaron heridos en Ucrania debido a los ataques de Rusia, marcando el mes con el mayor número de víctimas civiles desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022. Esta situación ha llevado a que la secretaria general adjunta de la ONU para Asuntos Políticos, Rosemary DiCarlo, presente una advertencia ante el Consejo de Seguridad sobre el impacto creciente de la guerra en la población civil.
DiCarlo denunció que el derecho internacional humanitario prohíbe los ataques dirigidos contra civiles y bienes de carácter civil, señalando que “cualquier ataque contra civiles e infraestructura civil, dondequiera que ocurra, constituye una clara violación del derecho internacional humanitario y debe cesar de inmediato”.
En este contexto de hostilidades, las cifras se siguen acumulando, reflejando una realidad devastadora para la población civil de Ucrania, que continúa atrapada en medio de una guerra que parece no dar tregua.
(Actualización hasta el 10 de julio de 2026)
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