Más de 390 drones sobrevolaron la región de Moscú la noche del 28 de julio de 2026, según declaró el alcalde Serguéi Sobianin. Este alarmante despliegue aéreo ocurrió horas antes de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, se reuniera con su par estadounidense, Donald Trump. Durante la franja horaria comprendida entre las 20:30 y las 6:30, la mayoría de estos drones fueron neutralizados por las fuerzas de defensa aérea rusas. Según Sobianin, 81 de ellos fueron destruidos en las cercanías de la capital.
Sin embargo, la discrepancia en las cifras se hizo evidente cuando el Ministerio de Defensa ruso reportó que un total de 356 drones ucranianos habían sido derribados en más de diez regiones, incluida la propia Moscú. A pesar de esta diferencia, ni el ministerio ni Sobianin ofrecieron explicaciones claras al respecto.
El gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, indicó que los ataques con drones también causaron daños a viviendas en Chéjov y Vaúlovo, aunque no hubo reportes inmediatos sobre daños adicionales. Esta intensificación en el uso de drones es parte de los esfuerzos de Ucrania por responder a los bombardeos rusos. En las semanas anteriores, Ucrania ha incrementado sus ofensivas contra instalaciones rusas, dirigidas a sitios energéticos, logísticos y militares. Estas represalias se presentan como una respuesta justificada frente a los constantes ataques rusos contra ciudades ucranianas.
Mientras tanto, Rusia mantuvo sus propias ofensivas, lanzando más de 100 drones sobre Ucrania en la misma noche. El ataque a la infraestructura logística rusa ha generado crisis de combustible en varias regiones debido a los asaltos a depósitos y refinerías de petróleo. Además, se han atacado buques en el mar de Azov y varios depósitos del gigante del comercio electrónico Wildberries, conocido como “el Amazon ruso”.
En el contexto de esta escalada de violencia, el esperado encuentro entre Zelensky y Trump está programado para las 9:30 hora de Washington. Durante su visita, Zelensky buscará asegurar nuevos suministros de misiles antibalísticos y reactivar las conversaciones de paz que hasta ahora han permanecido estancadas. La situación es crítica, ya que el mes anterior fue el más letal para la población civil en Ucrania desde abril de 2022, marcando un sombrío recordatorio de la brutalidad del conflicto que ya lleva más de cuatro años desde que Rusia inició su invasión a gran escala.
En este contexto, el presidente ucraniano también participará en una ceremonia en memoria del senador Lindsey Graham, fallecido en julio. A medida que ambos países intensifican sus ataques de largo alcance, persisten los esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos, pero el camino hacia la paz parece aún muy distante.
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