El acuerdo que ha permitido desde julio exportar más de 11 millones de toneladas métricas de cereal desde Ucrania a través de los puertos del mar Negro se ha renovado por un periodo de 120 días. Así lo han anunciado este jueves las cuatro partes implicadas: Ucrania, Rusia, Naciones Unidas y Turquía. Se trata, en principio, de un acuerdo de mínimos, al menos frente a las pretensiones que Kiev había planteado en las negociaciones de los últimos días para resolver “problemas existentes”, según el ministro de Infraestructuras, Oleksandr Kubrakov, que se muestra satisfecho pese a todo. Finalmente, fuera de la ampliación del pacto se han quedado algunas propuestas ucranias como que se incluya al puerto de Mikolaiv como cuarto punto de carga de la mercancía o que la extensión de la iniciativa fuera de un año.
El siguiente reto que se propone Naciones Unidas es reabrir el mercado de los fertilizantes, esenciales para que la próxima campaña agrícola no siga sufriendo por la guerra. Por eso, el secretario general, António Guterres, ha recordado en el comunicado que anuncia la ampliación del pacto del mar Negro que estamos ante dos acuerdos, el del grano y el que permite la salida a los mercados de los fertilizantes rusos. En este sentido, el Kremlin ha señalado que no está dispuesto a dilapidar el pacto, pero sí reclama una relajación de las sanciones sobre su agricultura y sus exportaciones de fertilizantes, que consideran parte esencial de lo acordado, según el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Ryabkov, informa Reuters citando a la agencia rusa Tass. Continuando con su papel mediador entre Kiev y Moscú, el presidente de Turquía, Recep Tayip Erdogan, que acoge en su país el Centro de Coordinación Conjunta (JCC, según sus siglas en inglés), ha agradecido que la iniciativa se mantenga.
El pacto del mar Negro, que se firmó por vez primera en Estambul el pasado 22 de julio por una validez de 120 días, consiguió desbloquear la salida al mar a través del tres puertos del sur del país a través de un corredor humanitario por unas aguas con presencia de barcos de guerra rusos y que habían sido minadas para impedir el desembarco de las tropas del Kremlin en ciudades como Odesa. En estos casi cuatro meses, se ha logrado exportar 11,1 millones de toneladas métricas de cereal —junto a algunos productos alimentarios y fertilizantes— de los que el 70% son maíz (4,5 millones de toneladas) y trigo (3,2), según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA, según sus siglas en inglés). Unos equipos de inspección esperan en aguas internacionales a los barcos. Controlan que no atracan en puertos de Ucrania con mercancía prohibida, como pudieran ser armas. También son inspeccionados de salida, cuando van cargados de grano, en dirección al estrecho del Bósforo.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha acogido con “satisfacción” que las cuatro partes hayan aceptado seguir adelante con la iniciativa y expresa su compromiso para que se haga “sin tropiezos”. Guterres no hace en su comunicado de este jueves referencia directa a los problemas que ha habido desde finales de julio y que llevaron a Rusia a apartarse cuatro días del acuerdo tras un ataque el 29 de octubre sobre su flota de guerra en la península de Crimea.
“Se trata de otro paso importante en la lucha global frente a la crisis alimentaria”, ha agradecido el ministro de Infraestructuras de Ucrania a través de su perfil de la red Twitter. Pese a todo, las mejoras que Kiev había puesto sobre la mesa para “resolver los problemas existentes” se han quedado fuera. Kubrakov reconoce que Ucrania no ha logrado, como pretendía, que el acuerdo se extienda por un año, que sea incluido el puerto de Mikolaiv como cuarto centro de exportación de cereal y que se amplíe el actual número de cuatro o cinco equipos de inspección de los barcos hasta una decena. “También es importante garantizar el funcionamiento eficaz del JCC”, comenta en referencia al Centro de Coordinación Conjunta (JCC, según sus siglas en inglés), la sala de máquinas desde donde las cuatro partes controlan el buen desarrollo del corredor humanitario marítimo. Kiev ha acusado a Moscú de pretender obstaculizar su buen desarrollo, como señaló el viceministro de Infraestructuras y responsable de los puertos del país, Yuri Vaskov, en una entrevista con Columna Digital este mes.
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Un tercio de las cosechas de Ucrania, uno de los graneros del mundo, se han perdido por la invasión rusa. De ellas dependen varios cientos de millones de personas de todo el mundo. El 60% de las exportaciones que salen del mar Negro tienen como destino África y Asia y los habitantes de los países más pobres del planeta. Ucrania lidera la exportación mundial de aceite de girasol y está entre los cinco primeros de maíz y trigo. La invasión rusa llegó a dejar bloqueadas hasta 22 millones de toneladas métricas de grano que no pudieron salir al mercado mundial en los primeros meses de guerra.
Guterres también ha insistido en el compromiso de Naciones Unidas de “eliminar los obstáculos que aún se oponen a la exportación de alimentos y fertilizantes de la Federación de Rusia”. El secretario general de la ONU apela a la importancia del acuerdo del grano y del pacto de los fertilizantes, pues “son esenciales para reducir los precios de los alimentos y los fertilizantes y evitar una crisis alimentaria mundial”. “La renovación de la iniciativa de granos del Mar Negro es una buena noticia para la seguridad alimentaria mundial” pero “resolver la crisis de fertilizantes debe ser lo siguiente”, ha dicho en Twitter Rebeca Grynspa, secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.
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