Sin un solo voto en contra, el Consejo de la Federación de Rusia, la Cámara alta o Senado, ha dado luz verde a la anexión de los territorios ucranios que el ejército ruso controla parcialmente. La adhesión formal de Donetsk, Luganks, Jersón y Zaporiyia, no reconocida por la comunidad internacional, permite al Kremlin justificar su defensa frente al avance ucranio. “Este será el deber sagrado de nuestro país”, ha advertido la presidenta del Senado, Valentina Matviyenko. Tras la anexión formal de estas cuatro provincias, el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha rechazado cualquier negociación con el presidente ruso, Vladímir Putin.
Las leyes aprobadas en el Senado ruso volverán a ser remitidas al Kremlin para que Putin las firme. El proceso formal finalizará con la introducción de unas enmiendas a la Constitución rusa, cuyo artículo 65 enumera todos sus entes territoriales. La carta magna fue reformada hace dos años para supeditar todas las leyes internacionales a ella y para prohibir la enajenación de cualquier área del país, incluidas zonas en disputa como las islas Sajalín con Japón. Con la inclusión de parte del Donbás y del sur de Ucrania, “el procedimiento estará completo”, anunció este martes el presidente del comité para la legislación constitucional y la construcción del Estado, Andréi Klishas.
Los legisladores rusos avanzan así en las formalidades de un proceso que no reconoce ni Columna Digital soberano de aquellos territorios, Ucrania, ni Occidente, ni los últimos apoyos de Rusia en la comunidad internacional, como India o China. El secretario general de la ONU, António Guterres, lo advirtió la semana pasada. “Toda anexión que sea resultado de la amenaza o el uso de la fuerza es una violación de los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional”, subrayó.
El procedimiento comenzó con unos pseudorreferendos de cinco días en plena guerra, en territorio ocupado y en Rusia, y sin la participación de los ucranios desaparecidos, muertos o refugiados en cualquier otro punto de su país o Europa. Una semana después, el Senado ha dado su visto bueno en una sesión en la que la propia presidenta de la Cámara no pudo votar a tiempo por estar comentando el procedimiento de votación. Tras pedir perdón, pidió que su voto fuera contado.
“Felicitemos a los residentes de las regiones de Donbás, Jersón y Zaporiyia por este evento verdaderamente histórico. Hemos completado esta etapa y ahora tenemos cuatro nuevos sujetos de la Federación Rusa. Ya somos 89″, afirmó Matviyenko.
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La anexión de estos territorios ha supuesto cruzar el Rubicón para el Kremlin en plena contraofensiva ucrania. Desde que Putin firmó los tratados el pasado viernes, sus fuerzas armadas han perdido Liman y han sufrido varias rupturas en la línea de frente de Jersón.
“Nuestros nuevos compatriotas se convierten así en ciudadanos rusos para siempre. Pueden estar seguros de que Rusia los protegerá y apoyará en cualquier situación. Este es el deber sagrado de nuestro país”, subrayó la presidenta del Senado. La nueva ley estable que los habitantes que han permanecido en las zonas ocupadas o han huido exclusivamente a este país podrán adquirir la ciudadanía rusa previo juramento formal ante las autoridades. Asimismo, las fuerzas que fueron formadas con los ciudadanos de la zona serán integradas formalmente en el ejército ruso.
Las personas que aún viven allí apenas tendrán un par de meses para cambiar sus ahorros. Los tratados de anexión contemplan que solo se permitirá la circulación de grivnas, la divisa ucrania, hasta el 31 de diciembre para operaciones en efectivo.
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