Ucrania ha intensificado su ofensiva en el mar de Azov, llevando a cabo ataques aéreos que han resultado en la destrucción de 19 petroleros rusos en una sola noche. Este asalto nocturno, parte de una estrategia más amplia, eleva a 136 el número total de embarcaciones impactadas en los últimos diez días, en un esfuerzo por desestabilizar la flota que abastece a Crimea, una península ucraniana anexionada por Rusia en 2014.
El ataque coincide con el Día de la Estatalidad de Ucrania, un día significativo para el país que resalta su rica tradición estatal de más de mil años. Esta celebración ha sido utilizada por Kiev para contrarrestar las afirmaciones del presidente ruso Vladimir Putin, quien ha sostenido que Ucrania es parte de Rusia. La adopción de nuevas tácticas sorprendió a las fuerzas rusas, que se vieron envueltas en este asalto que contó con el apoyo de drones marinos, marcando un nuevo giro en la guerra.
Fuentes ucranianas informan que los ataques causaron daños significativos a la capacidad logística de Moscú. En un solo día, se destruyeron 17 petroleros y dos gaseros, lo que representa un golpe considerable al suministro de energía de la península. A su vez, al día anterior, Ucrania había destruido el Izumrud, un patrullero de 205 pies del servicio de seguridad FSB en el mar Negro.
La respuesta de Rusia no se hizo esperar. Se llevaron a cabo ataques masivos contra instalaciones portuarias ucranianas, que culminaron en al menos tres muertes en la ciudad de Odesa como resultado de ataques con misiles y drones. El Ministerio de Defensa de Rusia alegó haber atacado puertos en Odesa y Chornomorsk, así como depósitos de combustible e instalaciones de drones. Moscú también afirmó haber impactado cuatro buques navales que transportaban suministros para las Fuerzas Armadas de Ucrania, provocando un incendio en el puerto de Pivdennyi, en la región de Odesa.
La intensidad del conflicto se ha visto acompañada de preocupaciones regionales más amplias. Lituania ha levantado alertas sobre la posibilidad de ataques rusos a infraestructuras críticas. Su presidente, Gitanas Nauseda, declaró que su país había recibido señales de inteligencia que indicaban un posible objetivo, aunque no especificó ni el lugar ni el momento del probable ataque. Este desarrollo se produce en un contexto de creciente tensión militar, ya que Lituania, miembro de la OTAN, ha triplicado su gasto en defensa desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
La preocupación por la seguridad se extiende a Polonia, donde se han recibido advertencias sobre posibles ataques rusos. Mientras tanto, informes indican que durante el período reciente, Rusia ha atacado también a buques civiles con banderas de Tanzania y Liberia, lo que ha resultado en muertes adicionales.
Con las últimas escaladas, la situación en la región se vuelve más crítica. Las acciones de Ucrania parecen ser un intento decidido de debilitar la capacidad de Moscú, mientras que Rusia replica con una respuesta contundente. La escalada de la violencia continúa alimentando la incertidumbre sobre el futuro de la región y las relaciones entre ambos países y sus aliados.
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Datos basados en información reportada originalmente por infobae.com.






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