Un nuevo giro en el conflicto entre Ucrania y Rusia se ha suscitado con un ataque con drones que tuvo lugar en San Petersburgo, específicamente en la base naval de Kronstadt. El incidente, que ocurrió el 3 de junio de 2026, ha dejado una marca significativa en la percepción de los conflictos territoriales en esta región del mundo.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, confirmó que drones ucranianos impactaron en varias instalaciones militares de la ciudad, incluida una terminal petrolera y la base naval donde se encuentra la Flota del Báltico. Según Zelensky, las operaciones estaban dirigidas exclusivamente a objetivos militares y mencionó que otro objetivo del ataque fue una empresa en la región de Tambov, que se dedica a la producción de armamento, situada a aproximadamente 600 kilómetros del frente de combate.
El ataque se produjo en un contexto de alta visibilidad, coincidiendo con la apertura del Foro Económico Internacional de San Petersburgo 2026, un evento clave en la agenda empresarial rusa, presidido por el presidente Vladímir Putin. Esto añade un matiz de desafío a Rusia durante un momento de gran atención mediática y política.
Imágenes del ataque, en su mayoría de tipo térmico o nocturno, mostraron cómo una explosión afectó las estructuras del dique seco en el que se encontraba la corbeta “Boykiy”. Las imágenes fueron acompañadas por un denso humo negro que se elevaba sobre la ciudad, visible desde varios puntos, señalando el daño causado. Testigos y medios independientes documentaron el fuerte sonido de las explosiones que resonaron en diferentes sectores de San Petersburgo.
El gobernador de San Petersburgo, Alexander Beglov, también reportó que las infraestructuras en Kronstadt fueron atacadas por drones. Zelensky, quien elogió la precisión de las fuerzas ucranianas en esta operación, reiteró la implementación del plan de Ucrania para las sanciones de largo alcance, destacando la importancia del ataque en el marco de sus objetivos estratégicos.
Las repercusiones del ataque no se hicieron esperar. Reportes indican que el aeropuerto Pulkovo de San Petersburgo sufrió interrupciones, con más de 29 vuelos experimentando demoras significativas y algunos siendo desviados a aeródromos alternativos. La terminal petrolera atacada, localizada en el Golfo de Finlandia, es crucial para las operaciones de almacenamiento y exportación de combustibles en Rusia, con una capacidad anual de procesamiento de hasta 12,5 millones de toneladas.
Cabe señalar que este ataque no es un evento aislado en el conflicto. En enero de 2024, un dron ucraniano ya había sido derribado en la misma terminal, lo que culminó en un incendio. Más tarde, en septiembre de 2025, otro ataque obligó a suspender temporalmente las operaciones del puerto petrolero de Primorsk, el mayor en la región del mar Báltico.
Este incidente ocurre un día después de que Rusia lanzara una ofensiva masiva con misiles y drones contra ciudades ucranianas, resultando en al menos 23 muertes, incluyendo dos niños, y más de 100 heridos. La continua escalada de ataques refleja la intensa dinámica del conflicto, consolidando la necesidad de un análisis profundo de las implicaciones en la seguridad regional y global.
Las autoridades rusas continúan investigando el alcance del daño y la efectividad de las defensas antiaéreas, que supuestamente derribaron 50 drones durante el evento. Por ahora, el ataque ha puesto de manifiesto cómo la guerra sigue su curso, transformando el paisaje militar y operativo en ambas naciones.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


