La Unión Europea ha dado un paso significativo hacia la consolidación de un tratado de libre comercio con el Mercosur, culminando 25 años de negociaciones en un acuerdo que podría transformar las dinámicas comerciales globales. Este avance fue confirmado el pasado viernes por el Consejo Europeo, que respaldó la firma del entendimiento con una mayoría cualificada: 21 de 27 países votaron a favor. Solo Francia, Polonia, Hungría, Austria e Irlanda se opusieron, mientras que Bélgica optó por la abstención.
La importancia de este acuerdo radica en que, de concretarse, crearía la mayor zona de libre comercio del mundo, abarcando alrededor del 25% del PIB global. Las miradas están ahora puestas en el Mercosur, que se prepara para firmar el tratado el 17 de enero en Asunción, Paraguay. Este acuerdo tiene como objetivo principal la eliminación o reducción de aranceles en el comercio internacional, beneficiando a más de 700 millones de consumidores en ambos bloques.
Para la Unión Europea, el pacto promete eliminar aranceles para el 91% de sus exportaciones hacia el Mercosur, lo que abrirá un mercado históricamente protegido, especialmente en sectores como el automotriz y la maquinaria industrial. Estos sectores actualmente enfrentan aranceles que oscilan entre el 14% y el 35%. Asimismo, se vislumbra el fomento de exportaciones en áreas como la industria química y farmacéutica, que generan miles de millones de euros al año, así como productos agroalimentarios tradicionales, entre ellos vinos y quesos.
Del lado del Mercosur, se eliminarán aranceles para el 92% de sus exportaciones hacia la UE. Esto les brindará acceso preferencial a productos clave como carne de vacuno, soja y biocombustibles, aunque se implementarán cuotas para mitigar impactos en la producción europea.
Es notable que, según un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el 99.5% de las exportaciones agroindustriales del Mercosur serán beneficiadas, con un 84% de esos productos viendo la eliminación total de aranceles. La eliminación inmediata de los derechos de importación se aplicará al 70% de las exportaciones agroindustriales de la región, incluyendo una variedad de productos desde pescados hasta legumbres.
La historia de este acuerdo se remonta a un marco de cooperación firmado en 1995 y que comenzó a tomar forma en 2000, dando paso a diversas rondas de negociación. Sin embargo, el camino hacia un acuerdo definitivo ha estado plagado de retos, impulsados por intereses sectoriales que han dificultado el avance, especialmente en productos agrícolas e industriales.
Aunque el apoyo del Consejo Europeo es un hito en el proceso, este no representa el fin del viaje. El acuerdo deberá superar el escrutinio del Parlamento Europeo en 2026, donde podría enfrentar desafíos adicionales. La próxima firma en Asunción será un momento crucial, pero la ratificación final dependerá de la habilidad de ambos bloques para manejar sus intereses domésticos y constituir un acuerdo que beneficie a ambas partes.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

![[post_tittle]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2026/01/Kal-Penn-Nuevas-Riquezas-y-Amistad-75x75.jpg)
