Sara Carter, directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos, ha dejado claro que el gobierno estadounidense bajo la administración de Donald Trump lanzó investigaciones contra funcionarios mexicanos supuestamente ligados al crimen organizado. En una entrevista reciente, anunció que aquellos que se rehúsen a cooperar con las autoridades estadounidenses estarán en el punto de mira.
Carter no escatimó en elogios hacia el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum por su cooperación en acciones contra el narcotráfico, particularmente en la operación contra Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Este operativo se llevó a cabo gracias al trabajo de inteligencia de EE.UU. y la colaboración de la Guardia Nacional mexicana, resaltando un ejemplo positivo de cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico.
No obstante, la funcionaria subrayó que las investigaciones no se detendrán. Se centrarán en individuos que facilitan las actividades de los cárteles, incluidos aquellos dentro del gobierno. Según sus palabras, hay un compromiso firme en identificar y actuar contra aquellos que se hayan vendido a estos grupos criminales.
Carter enfatizó que esta acción forma parte de la política del presidente Trump, quien ha sido claro en sus intenciones. “Si no cooperas con nosotros, los vamos a poner en la mira y se van a arrepentir”, advirtió. Este mensaje subraya una estrategia de presión que, según ella, los funcionarios mexicanos comprenden.
Uno de los puntos centrales de la política antidrogas estadounidense es evitar que los grupos criminales acumulen recursos económicos. Durante décadas, se ha observado cómo estos grupos establecen redes de influencia basadas en amenazas, sobornos y corrupción. Para contrarrestar esto, el objetivo es “seguir el dinero y quitarles el dinero”.
La situación actual, datada el 15 de junio de 2026, refleja una creciente intensificación en la lucha contra el narcotráfico, con un enfoque renovado en la colaboración internacional y una clara advertencia hacia aquellos que protegen o colaboran con los cárteles. Este enfoque podría redefinir la dinámica en la lucha contra el crimen organizado en la región, llevando a una mayor implicación y, quizás, cambios significativos en las estrategias de cooperación entre Estados Unidos y México.
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