Estados Unidos está cobrando aranceles a México por un total sorprendente de 7,552 millones de dólares en el primer semestre de 2025, según el Departamento de Comercio. Este monto, que representa un asombroso crecimiento interanual del 1,118%, indica que los aranceles han aumentado más de 12 veces en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Este incremento es particularmente notable dado que, hasta el segundo mandato del presidente Donald Trump, el comercio de bienes entre México y Estados Unidos se mantenía bajo aranceles mínimamente disruptivos, gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). En un análisis más profundo, podemos observar que, a nivel comparativo entre los 10 principales proveedores externos de productos a Estados Unidos, México tenía la tercera menor tasa de aranceles efectiva en junio, con un 4.0%, superando a Canadá (2.4%) y Taiwán (3.4%).
Por otro lado, las tasas más altas corresponden a China (40.3%), Japón (15.9%) y Corea del Sur (12.4%). Estos datos resaltan la posición de México en el escenario comercial, aunque, dada la dinámica cambiante de las relaciones comerciales globales, es necesario observar cómo evolucionarán los aranceles tras la implementación de varias órdenes ejecutivas firmadas por Trump desde el 1 de julio hasta la fecha.
Entre estas nuevas medidas se incluye un aumento del arancel del 30% al 35% a las importaciones canadienses que no cumplen con el T-MEC, además de aranceles recíprocos para Japón y Corea del Sur (15%) y Taiwán (20%). En el contexto de las relaciones comerciales con China, Trump extendió recientemente una prórroga de 90 días, evitando un alza de aranceles que podría haber alcanzado tasas de tres dígitos.
En términos de cifras concretas, la tasa arancelaria efectiva para México de 4% se traduce en un cobro de aranceles de 1,790 millones de dólares en junio, a raiz de exportaciones mexicanas al mercado estadounidense que alcanzaron los 44,869 millones de dólares. Lo alarmante es que, mes tras mes, los aranceles cobrados a productos originarios de México en las aduanas de EE.UU. han mostrado una tendencia alcista a lo largo de 2025, comenzando desde los 542 millones de dólares de enero.
En el actual contexto, México enfrenta un arancel de emergencia del 25% relacionado con el fentanilo y la migración en productos que no cumplen con el T-MEC, así como un arancel de 25% sobre automóviles y uno del 50% sobre acero, aluminio y cobre. Esencialmente, México continúa siendo el primer socio comercial de Estados Unidos, con exportaciones a este mercado que suman 219,510 millones de dólares de enero a mayo de 2025.
El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, destacó recientemente que México tiene la tasa efectiva de arancel más baja del mundo, situándose en un 6.5%, un promedio que refleja las tarifas que se aplican a lo que se exporta. No obstante, la complejidad de las negociaciones y la relación especial entre ambos países puede influir en cómo se gestionan estas tasas en el futuro.
Este escenario refleja el delicado equilibrio del comercio entre Estados Unidos y México, un hilo que conecta no solo sus economías, sino también sus políticas y dinámicas sociales a lo largo de la frontera. Será interesante observar cómo estos cambios impactarán las relaciones comerciales y la economía regional en los próximos meses.
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