El gobierno de Estados Unidos extenderá este miércoles el proceso formal de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo que genera incertidumbre, especialmente en un contexto de competencia con China. Este proceso de revisión no desencadenará automáticamente una reactivación del acuerdo comercial, como se había esperado, y plantea desafíos adicionales para la relación comercial entre los países.
La tercera ronda de negociaciones entre México y Estados Unidos está prevista para el próximo 20 de julio, aún con varios puntos de fricción por resolver. Entre ellos destacan los aranceles estadounidenses de la Sección 232 y las reglas propuestas para el comercio con China. El T-MEC, que entró en vigor el 1 de julio de 2020, tiene una vigencia inicial de 16 años, con revisiones cada seis años para evaluar su continuidad.
Es relevante recordar que, si no hay acuerdo sobre la extensión del tratado, este podría expirar en 2036, salvo que se renegocie para prorrogar su vigencia por otros 16 años. En caso de que una de las partes elija no extender el acuerdo, se realizará una revisión conjunta cada año durante la siguiente década.
La administración del expresidente Donald Trump había comenzado en febrero de 2026 investigaciones bajo el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, relacionadas con el exceso de capacidad industrial y la prohibición de importaciones de bienes fabricados con trabajo forzoso. Esto podría conducir a la implementación de aranceles adicionales a las importaciones de México y otras naciones.
Juan Díaz Mazadiego, director del Observatorio de Verificación y Vigilancia de Mercado (CVVM) y exdirector de Facilitación Comercial en México, ha expresado preocupación por el impacto de estas investigaciones. Según él, aunque es difícil que México quede excluido de las mismas, es fundamental que se presente una defensa sólida que explique la legalidad y equidad de las prácticas comerciales mexicanas.
Díaz Mazadiego sugiere que Trump busca deliberadamente crear incertidumbre para atraer inversiones hacia Estados Unidos. Esta estrategia podría hacer que los inversionistas evalúen más cuidadosamente la opción de invertir en México, a pesar de que el país ofrece costos más bajos, debido a la preocupación sobre aranceles o restricciones en la importación de productos.
A pesar de la competencia feroz que enfrenta Estados Unidos, especialmente de China en sectores como la industria automotriz y tecnología avanzada, México continúa siendo su principal socio en el comercio de mercancías. Además, se mantiene como su mayor proveedor externo y su destino primordial de exportaciones.
En este complejo panorama, se prevé que la declaración de que no se prolongará automáticamente el T-MEC marcará el inicio de un periodo de revisiones anuales, lo que añade otra capa de desafíos a las relaciones comerciales bilaterales. Los próximos meses serán clave para observar cómo evolucionan estas negociaciones y qué impacto tendrán en la economía regional y global.
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