La selección de fútbol de la República Democrática del Congo ha superado serios desafíos en su camino hacia el Mundial de 2026. A pesar de la crisis del virus ébola que afecta a su país, el equipo, conocido como los Leopardos, ha recibido la autorización para ingresar a Estados Unidos, una noticia confirmada por uno de sus jugadores el pasado jueves.
La delegación aterrizó en Houston alrededor de las 14:30 horas locales (19:30 GMT), procedente de París. Como medida de seguridad, las autoridades estadounidenses impusieron un aislamiento en “burbuja sanitaria” de 21 días en Bélgica, previo a su llegada. Aaron Wan-Bissaka, lateral derecho y jugador del West Ham United, informó que todos los miembros del equipo pudieron entrar sin inconvenientes. “Todo el mundo pasó, a nadie se le ha negado la entrada”, declaró Wan-Bissaka.
Antes de su llegada al Mundial, el equipo sufrió una derrota de 2-1 frente a Chile en un amistoso realizado en Orleans, Francia, un encuentro que se disputó a puerta cerrada, tras la cancelación de un partido originalmente programado en La Línea de la Concepción, España. Esta decisión fue tomada por el alcalde local debido a la creciente preocupación por la epidemia de ébola que afecta a la región central de África.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una alerta sanitaria internacional, con más de 500 casos confirmados y decenas de fallecimientos asociados. Sin embargo, los responsables del fútbol congoleño han reiterado que ninguno de los jugadores reside actualmente en el país. Didier Budimbu Ntubuanga, ministro de Deportes de la República Democrática del Congo, expresó su confianza en que la selección no enfrentaría problemas administrativos al llegar a Estados Unidos, destacando que el cuerpo técnico que reside en Kinshasa ya había obtenido su visado.
La República Democrática del Congo se ganó su lugar en el Mundial tras una emocionante victoria ante Jamaica en un repechaje intercontinental. Su primer partido en este torneo tendrá lugar el 17 de junio, donde se enfrentarán a Portugal en Houston, después de medir fuerzas contra Colombia y Uzbekistán. Cabe recordar que la última participación del equipo en un Mundial fue en 1974, cuando el país era conocido como Zaire.
Este contexto plantea un desafío significativo para la selección, que deberá concentrarse en el fútbol a pesar de las complicaciones sanitarias. Con la clasificación ya asegurada, el equipo confía en dejar una huella en el escenario mundial, representando a su nación en un momento decisivo y esperando que la adversidad no empañe su participación.
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