Estados Unidos ha intensificado su presión sobre Cuba mediante la imposición de sanciones a una persona y a dos entidades clave en la economía de la isla, según revela un aviso emitido por el Departamento del Tesoro el 7 de mayo de 2026. Esta estrategia, anunciada por el secretario de Estado Marco Rubio, busca golpear aún más a un régimen comunista que, según el funcionario, ha llevado a la nación cubana a la ruina y la ha convertido en un refugio para operaciones de inteligencia, militares y terroristas extranjeros.
Las sanciones se dirigen especialmente al Grupo de Administración Empresarial SA (GAESA), un conglomerado que abarca múltiples sectores de la economía y está controlado por las fuerzas armadas cubanas. Junto a GAESA, también se sancionó a su presidenta ejecutiva, Ania Guillermina Lastres Morera, y a MNSA, Moa Nickel SA, una empresa conjunta entre la minera canadiense Sherritt International Corp y la estatal cubana de níquel.
Sherritt, en un movimiento que coincide con las sanciones, anunció que suspendía su participación en cualquier actividad directa en Cuba. Este cambio podría estar motivado por el temor a la reacción de la administración Trump, quien ha dejado claro que las entidades extranjeras que realicen transacciones con la economía cubana podrían enfrentar severas repercusiones.
Rubio destacó que GAESA estaba diseñada para generar ingresos exclusivamente para una élite corrupta, y no para el beneficio del pueblo cubano. Un informe del Miami Herald, basado en documentos filtrados, sugiere que GAESA poseía activos por valor de 18,000 millones de dólares a inicios de 2024, lo que refleja una escala significativa de operación cercana al presupuesto estatal.
El actual enfoque del gobierno estadounidense sobre Cuba es parte de una estrategia más amplia para contrarrestar la influencia del régimen cubano. Este año, se ha intensificado no solo la presión económica con la interrupción de envíos de petróleo provenientes de Venezuela, sino también con la posibilidad de tomar medidas más drásticas en el futuro. Según Rubio, “se pueden esperar nuevas medidas punitivas en los próximos días y semanas”, lo cual deja claro que la administración no está dispuesta a aflojar su grip sobre la isla.
A medida que se desarrolla esta situación, la comunidad internacional observa atentamente los pasos que tomará el gobierno de Estados Unidos, en un contexto histórico marcado por un embargo que ha persistido casi de forma ininterrumpida desde la revolución de Fidel Castro en 1959. Con la presión creciente sobre sectores clave de la economía cubana, la historia continúa escribiéndose en la tensa relación entre ambos países.
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