A partir del 1 de enero de 2026, México implementará un nuevo mecanismo de calificaciones en el proceso de contratación pública de medicamentos e insumos médicos que podría tener repercusiones significativas para los proveedores estadounidenses. Este sistema otorgará puntos adicionales a aquellos proveedores que demuestren inversiones en el país, incluyendo áreas como la producción nacional de medicamentos, infraestructura sanitaria, y desarrollo de investigación científica y productos innovadores.
La Oficina del Representante Comercial de la Casa Blanca (USTR) ha expresado su preocupación, señalando que esta medida podría perjudicar a las empresas del sector salud de EE. UU. En su Informe de Estimación Nacional de Comercio 2026, la USTR también anunció que seguirá de cerca la implementación de este nuevo mecanismo para garantizar que se mantenga dentro de los parámetros establecidos por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El contexto de esta regulación se sitúa en un ambicioso plan del gobierno mexicano, que ya está trabajando en la compra consolidada de medicamentos e insumos médicos para los años 2027 y 2028. Esta mega compra, que rondará los 400,000 millones de pesos y abarcará más de 5,000 millones de piezas, busca ser la mayor realizada en la historia del país. La experiencia previa del gobierno en adquisiciones similares, donde en la última compra bianual se invirtieron aproximadamente 338,000 millones de pesos por casi 4,800 millones de piezas, establece un precedente claro sobre el interés y la magnitud de estas operaciones.
Además de los nuevos mecanismos de contratación, la USTR abordó otras cuestiones de interés comercial, como la falta de medidas efectivas por parte de México para contrarrestar las prácticas de no mercado que afectan a ambos países. Sin embargo, se reconoció el establecimiento de aranceles de hasta el 50% sobre 1,465 productos provenientes de países sin tratados de libre comercio, siendo China el más relevante. Aunque México aún no ha tomado suficientes compromisos para mitigar distorsiones de mercado, sigue trabajando en estas temáticas, particularmente en el contexto del T-MEC.
La planificación para la próxima compra bianual de medicamentos comenzó en agosto de 2025, y aún se espera la divulgación de los resultados de una investigación de mercado que será crucial para las proyecciones y estrategias de los proveedores interesados.
En resumen, el nuevo enfoque de contratación del gobierno mexicano no solo altera las dinámicas del mercado interno, sino que también llama la atención internacional, en especial de Estados Unidos, sobre cómo estas políticas pueden modificar el paisaje de las relaciones comerciales en el sector salud.
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