La relación entre la UEFA y la FIFA ha alcanzado un punto álgido después de que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, optara por abandonar un controvertido plan que buscaba vender una participación en los derechos comerciales del Mundial. Este cambio de rumbo, anunciado el 30 de julio de 2026, ha llevado a la UEFA a expresar su pérdida de confianza en el liderazgo de Infantino, una situación que pone de manifiesto el creciente malestar en el ámbito del fútbol.
El plan de Infantino, que pretendía recaudar hasta 4,200 millones de dólares mediante la venta de un 20% de los derechos comerciales a inversores privados, también encontró una fuerte resistencia entre las confederaciones regionales. Los dirigentes del deporte se sintieron sorprendidos por la falta de consulta y han exigido mayor transparencia en decisiones que podrían cambiar el futuro comercial del football.
El giro de la FIFA ha sido interpretado por la UEFA como una “victoria para todo el fútbol”. Sin embargo, la tarea de recuperar la confianza en la FIFA recién comienza. En un comunicado, la UEFA dejó claro que la actual dirección de la FIFA no solo ha fallado en cumplir las promesas de transparencia hechas por Infantino al asumir el cargo en 2016, sino que también ha manejado los recursos económicos de manera deficiente, a pesar de contar con reservas superiores a los 5,000 millones de dólares.
La reacción negativa contra la propuesta ha puesto en duda el capital político de Infantino justo cuando se prepara para buscar un nuevo mandato en 2027. A pesar de haber sido reelegido sin oposición en dos ocasiones, esta controversia podría complicar su camino hacia las elecciones del Congreso de la FIFA programadas para marzo de 2027 en Marruecos.
La rápida transformación de la situación es notable, ya que solo unas semanas antes Infantino celebraba el éxito comercial del último Mundial. Con una declaración que refleja la inquietud generalizada, analistas de la industria del fútbol advierten que la percepción del liderazgo de Infantino ha cambiado drásticamente en un corto periodo.
El presidente de la Confederación Asiática de Fútbol, jeque Salman bin Ebrahim Al-Khalifa, y otros líderes del deporte, han enfatizado la necesidad de consultas significativas y de mantener las estructuras de gobernanza establecidas en el ámbito futbolístico. El presidente de Football Australia, Anter Isaac, también ha subrayado que, aunque la innovación es esencial, no se deben comprometer principios fundamentales como la transparencia y la buena gobernanza.
Con el horizonte de la reelección acechando, Infantino enfrenta ahora un dilema complicado: restaurar la confianza y la credibilidad ante un panorama de creciente descontento. La FIFA y su presidente se han negado a comentar sobre estas preocupaciones, lo que añade una capa más de incertidumbre sobre el futuro del organismo rector del fútbol mundial.
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