En un proceso “extraño” como fue calificado por su contrincante, Ulises Bravo Molina, hermano del gobernador Cuauhtémoc Blanco de Morelos, ganó la dirigencia estatal de Morena con 25 votos contra 24 sufragios obtenidos por José Guadalupe Ambrosio Gachuz, del equipo de Rabindranath Salazar Solorio, coordinador general de Política y Gobierno de la presidencia.
La contienda entre los dos equipos fue reñida porque se fue a dos rondas, luego que en la primera etapa de votaciones empataron a 25 votos, por lo que la mesa declaró un receso y una hora después reiniciaron el proceso.
En el desarrollo del primer tiempo de votaciones surgió un contratiempo porque un consejero emitió su voto vía telefónica lo cual, presuntamente, no está permitido por las normas; su sufragio lo dirigió supuestamente al candidato Ambrosio Gachuz.
Al reanudar la segunda vuelta de votación, el consejero votó nuevamente vía telefónica, pero de manera extraña, dijo Ambrosio Gachuz, “algo raro sucedió”, puesto que Ulises Bravo mantuvo sus 25 votos y Gachuz 24.
“No sabemos al final qué sucedió”, dijo el diputado federal y aspirante a dirigente estatal de Morena.
– ¿Se advierte que hubo un error en algún voto?
– “Tal vez”, respondió con un rostro desencajado.
¿Van a impugnar?
– “No, no tenemos por qué. Vamos a respetar el resultado. Fueron 25 a 24, algo extraño sucedió, con lo que era la segunda votación”, expresó nuevamente Ambrosio con un dejo de asombro.
Por su parte el nuevo líder estatal de Morena sostuvo que todo el proceso fue presenciado por un notario público y por lo tanto, en su opinión, no existen motivos para impugnar el proceso.
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