El pasado viernes, a las 19:15, Valentina Pambianco, madre de la pequeña Bianca y esposa de Luca Abbasciano, envió un mensaje en un chat privado que compartía con su marido y una pareja de amigos. Se trató del último mensaje de la mujer de 42 años, quien pocas horas después, junto a su esposo y su hija, perdió la vida en su hogar en el barrio romano de Pietralata. Las investigaciones preliminares sugieren que el trágico suceso podría tratarse de un doble homicidio seguido de suicidio, aunque aún se están esclareciendo las circunstancias que llevaron a este desenlace.
El instituto de medicina legal de La Sapienza llevará a cabo autopsias ese mismo día, y también se realizará una prueba de parafina para detectar restos de pólvora en las manos de ambos cónyuges, en un intento por determinar quién disparó la Glock registrada a nombre de Abbasciano. Este portador de un permiso de tenencia domiciliaria es considerado central en el caso al haber sido el arma utilizada en la masacre.
El último mensaje de Valentina, que mostraba un tono tranquilo y sereno, añade un nuevo matiz a la tragedia, sugiriendo que la decisión de acabar con sus vidas pudo haber sido repentina. A pesar de que los investigadores encontraron cerca de 20 notas de despedida firmadas por ambos, quedó la duda sobre si fueron escritas por una sola persona o en conjunto. Estos detalles son vitales en las pesquisas que están bajo la coordinación de la Fiscalía, y que buscan desentrañar cada aspecto de este doloroso incidente.
Además de investigar el intercambio de mensajes y audios entre la pareja, los investigadores están analizando su información bancaria para reconstruir su situación financiera y determinar si hubo movimientos sospechosos que puedan indicar deudas o fraudes. Cabe resaltar que la familia había realizado tres costosos viajes a México, con costos que rondan entre los 45.000 y 50.000 euros cada uno, para que Bianca recibiera tratamientos médicos en la clínica NeuroCytonix de Monterrey.
Una amiga cercana de la pareja, que prefiere permanecer en el anonimato, ha compartido su incredulidad ante el suceso. Relata que, hace apenas dos semanas, Valentina y Luca habían regresado de unas vacaciones en Las Marcas y que no se vislumbraba ninguna señal de la tragedia. Para ella, la pareja no mostraba signos de problemas económicos, ya que nunca hicieron colectas para financiar los tratamientos de su hija, a pesar de la carga que estos implicaron.
La amiga también destaca que tanto sus encuentros como llamadas eran una forma de liberar tensiones y mantener una red de apoyo en un contexto donde sus hijas compartían la misma lucha por la salud. A pesar de las dificultades, Valentina y Luca parecían contentos con los progresos de Bianca, y tenían la esperanza de continuar con los tratamientos.
Este caso, que ha dejado una profunda huella en la comunidad, invita a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y las complejidades que enfrentan las familias. Las instituciones tienen un papel crucial en brindar apoyo a quienes atraviesan situaciones difíciles, y es imperativo que se asuma esa responsabilidad para evitar que historias de tragedia se repitan.
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Datos basados en información reportada originalmente por elmundo.es.






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