Ángel Losada, quien fue embajador español en Teherán hasta hace un par de años, ha compartido su perspectiva sobre la realidad actual en Irán, subrayando la urgencia de ver la película La semilla de la higuera sagrada (2024), del director iraní Mohammad Rasoulof. Esta recomendación surge en un momento en que el país atraviesa tumultuosos cambios tras la trágica muerte de Mahsa Amini en septiembre de 2022. Losada señala que esta situación es parte de una ruptura generacional notable entre quienes apoyaron la revolución de 1979 y la juventud contemporánea que rechaza esos ideales.
Durante su tiempo en Irán, Losada vivió en medio de una represión intensa y logró, después de arduas negociaciones, asegurar la liberación de Santiago Sánchez, un periodista español encarcelado durante 15 meses en la temida prisión de Evin, bajo acusaciones de espionaje. El embajador observa que el régimen ha reaccionado de manera violenta ante las protestas, aplicando un penal que podría derivar en la pena de muerte por acciones tan simples como bloquear una calle.
Su relato revela un Irán menos religioso de lo que muchos imaginan, con mezquitas vacías y una juventud ansiosa por alcanzar mayores libertades. Losada enfatiza que el régimen teocrático ha percibido el creciente desapego de los jóvenes hacia su sistema como una amenaza a su futuro. La desesperanza se reinvierte con las recientes protestas que comenzaron el 28 de diciembre, evocando recuerdos de la Revolución Verde de 2009 y la Primavera Persa de 2019, acompañadas por el grito de “Mujer, vida y libertad”. La represión del régimen liderado por Ali Jamenei ha sido brutal, con un número de muertos que podría superar las 5,000 personas y un alto número de detenciones.
En medio de estas manifestaciones, la crisis económica ha exacerbado el descontento, evidenciada en lugares emblemáticos como el Gran Bazar de Teherán. Los comerciantes, una vez aliados del régimen, se han dado cuenta de cómo la Guardia Revolucionaria ha tomado el control de hasta un 70% de la economía, un cambio alarmante en comparación con el 5-10% de hace una década. En consecuencia, los bazaríes han iniciado huelgas que simbolizan su resistencia.
Las sanciones internacionales, tanto de Estados Unidos como de la Unión Europea, han golpeado fuertemente la economía iraní, aunque han beneficiado a ciertos sectores del gobierno. Irán ha caído en un comercio casi de trueque con China, lo que ha generado nuevas dinámicas económicas.
Las protestas han dado lugar a medidas drásticas, como la interrupción del internet, aunque herramientas como las VPN y los satélites de Starlink han permitido a algunos sortear estos bloqueos. A pesar de que el tono de las comunicaciones ha disminuido, las amenazas de un ataque estadounidense resuenan en el aire, con potenciales repercusiones que podrían afectar a la región entera e incluso a los intereses mundiales.
Losada también reflexiona sobre figuras emergentes como Reza Pahlavi, hijo del último sha, quien ha adoptado un enfoque estratégico al distanciarse de ambiciones de poder y proponer una transición democrática. En un contexto donde la oposición carece de un líder claro, su presencia está cobrando relevancia, sugiriendo que cualquier cambio debe surgir de una dinámica interna.
La complejidad de la situación iraní es reflejo de una historia rica, con estructuras de poder profundamente arraigadas y una reacción potencialmente devastadora ante un conflicto armado. La tensión se sostiene no solo en la lucha por el cambio interno, sino también en el delicado equilibrio de poder en el escenario internacional. La situación continúa evolucionando, un recordatorio palpable de que en las sombras de la represión, la búsqueda de libertad y justicia permanece viva y activa.
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