En una fría tarde de febrero en Chinatown, Ben Lovett, pianista de la banda británica Mumford & Sons, estaba a pocas horas de lanzar su sexto álbum, “Prizefighter”. Con colaboradores como Hozier, Gracie Abrams y Chris Stapleton, este LP no solo revitaliza su extenso repertorio, sino que también llega tras haber recibido un Grammy en 2013. En lugar de prepararse para celebrar o ensayar para una presentación en “Saturday Night Live”, Lovett se encontraba empapado en agua de lluvia, en la construcción de un nuevo espacio que promete ser un punto de encuentro cultural en Los Ángeles.
El futuro Pacific Electric, un local para 750 personas, ha sido un proyecto de seis años para Lovett y su empresa, TVG Hospitality. La reciente pandemia y su impacto en la industria no han detenido el avance de esta ambiciosa iniciativa, que se presenta como un nuevo emblema en la renovada escena musical de L.A. “Nunca había tenido un momento tan significativo en el lanzamiento de un venue”, compartió Lovett mientras admiraba lo que pronto sería el vestuario de Pacific Electric. “Es el séptimo espacio que hemos desarrollado, pero nunca había coincidido con un momento tan crucial para la banda”.
Mumford & Sons fue fundamental en la renovación del folk en la última década, manteniendo su posición como cabezas de cartel en festivales y arenas. Mientras tanto, Lovett ha vuelto a sus raíces de producción de espectáculos, creando el club Omeara en Londres en 2016. La llegada de Pacific Electric está dirigida a una comunidad a la que le entusiasma el contacto en vivo. “La gente realmente quiere desconectarse de sus teléfonos y volver a los lugares independientes”, afirmó Stacey Levine, la gerente general del nuevo venue.
Este pequeño espacio, comparable a otras salas del centro como el Regent o Bellwether, alberga una atmósfera íntima cuidadosamente diseñada. Lovett ha implementado dos décadas de experiencia en la industria, desde vestuarios equipados con pianos hasta áreas para el público que facilitan el flujo de servicio. “No hay una mala vista en el lugar”, comentó, enfatizando su intención de combinar la creatividad y el espectáculo en un único ambiente.
Afrontando la competencia de promotores que a menudo limitan el acceso a venues a ciertos artistas, Lovett busca un modelo más inclusivo. “Quiero demostrar que hay un camino diferente, donde los artistas puedan trabajar en cualquier espacio que deseen”, subrayó. Este enfoque es especialmente pertinente dado el hecho de que Pacific Electric no será exclusivo de un solo promotor, lo que le otorga flexibilidad para colaborar con diversas marcas.
El calendario de actuaciones ya está repleto. El primer show estará a cargo del grupo de synthwave TimeCop1983, seguido de varias noches temáticas y eventos cómicos. Sin embargo, la apertura de Pacific Electric se produce en medio de un contexto complicado para la vida nocturna de L.A., aún recuperándose por completo de pérdidas severas durante la pandemia.
A pesar de los desafíos, Lovett se muestra optimista. Nuevos locales como el Sid the Cat Auditorium en South Pasadena están tomando iniciativas similares, y Lovett cree que hay espacio suficiente en L.A. para más. “La mayor carencia durante la pandemia fue la interacción humana. Siempre habrá un deseo de congregarse”, concluyó. Esto reafirma la intención de Pacific Electric: no solo ofrecer música, sino restaurar la vitalidad de las experiencias compartidas.
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