El año 1976 marcó un hito en el periodismo español con el lanzamiento de Interviú, una revista que se convirtió en un referente tanto por su audaz contenido como por su capacidad para capturar la esencia de una España en transformación. Con la muerte de Franco y el inicio de la Transición, el país necesitaba un medio que no solo informara, sino que también desafiara tabúes. En medio de esta efervescencia cultural, Interviú ofrecía una singular mezcla de desnudos femeninos, reportajes impactantes y un estilo provocador que capturó la atención del público.
El primer número salió a la venta en mayo de 1976 y rápidamente alcanzó los 87,000 ejemplares. Esta cifra escaló a 350,000 con la aparición de un polémico reportaje sobre Marisol, lo que evidenció el hambre de un público ávido de nuevas narrativas. La revista, dirigida en sus años dorados por figuras como Antonio Asensio, José Ilario y Jerónimo Terrés, se posicionó como un “juguete periodístico único” al ofrecer una audaz cesta de “hambres retrasadas” que mezclaba erotismo con una mirada crítica a la realidad social y política.
Interviú fue más allá del simple sensacionalismo. La redacción estaba compuesta por un equipo diverso que abarcaba desde periodistas de tendencia socialista hasta colaboradores de ideologías opositoras. Este enfoque plural ofreció al lector un abanico de visiones en un contexto donde la libertad de expresión empezaba a florecer. Entre sus páginas, se encontraban reportajes sobre temas candentes como la violencia política y los escándalos del franquismo, que resonaban con la memoria colectiva de una sociedad aún en proceso de sanar.
Sin embargo, el auge de Interviú también coincidió con desafíos. La llegada de los 90 trajo consigo un cambio en la dirección editorial y en la mentalidad del público. La dirección de Ignacio Fontes en 1990 marcó el inicio de una era donde se privilegió el erotismo, en detrimento de los reportajes comprometidos. La revista se vio atrapada entre la necesidad de atraer lectores y las exigencias de una sociedad más conservadora, lo que acabó desdibujando su identidad original.
A lo largo de sus cuatro décadas de historia, Interviú alcanzó hitos memorables, desde la controversia generada por los Grupos Antiterroristas de Liberación hasta la viralidad de una fotografía de Marta Sánchez, que ayudó a la revista a vender un millón de copias en 1991. Sin embargo, con el paso de los años, el sensacionalismo se volvió más evidente y la revista, que había comenzado como una plataforma progresista, enfrentó la creciente competencia del formato digital y las redes sociales.
En 2018, Interviú cerró sus puertas tras una larga serie de problemas financieros y un cambio radical en la industria del periodismo. Gracias a la colaboración de autores como Jerónimo Andreu, hoy podemos comprender la complejidad de su legado: más que un compendio de desnudos, Interviú representó una reflexión de la sociedad española que estuvo en constante evolución. Casi medio siglo después de su nacimiento, su historia se entrelaza con el tejido cultural de un país que aún sigue buscando su voz.
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