La política siempre ha sido un tema controversial en la historia de la humanidad, pero en la actualidad puede considerarse como un fenómeno donde se mezclan diferentes aspectos sociales, económicos y culturales. En muchas ocasiones, los políticos se han enfocado únicamente en mantener su poder y en satisfacer sus propios intereses, abandonando a la sociedad que los eligió como representantes. Ante esta situación, el realismo político se abre camino como una nueva forma de entender la política.
El realismo político es una corriente que busca analizar las fuerzas políticas y las decisiones gubernamentales desde una perspectiva realista, sin caer en ilusiones o utopías. Busca demostrar los límites del poder y lo que realmente es posible hacer en un determinado momento histórico. Esta corriente se está convirtiendo en una alternativa viable para aquellos que están cansados de promesas incumplidas y políticas demagógicas.
En el contexto actual de Chile, la aplicación del realismo político es más necesaria que nunca. La crisis social y económica generada por la pandemia del Covid-19 ha dejado al descubierto la necesidad de contar con políticas efectivas capaces de enfrentar los desafíos que tenemos como sociedad. El realismo político se presenta como una opción lógica para poder avanzar en esta dirección.
Sin embargo, el realismo político no es algo que se pueda aplicar de forma automática. Se necesita de un proceso de educación ciudadana que promueva el debate y la crítica constructiva sobre el quehacer político. La sociedad debe ser capaz de distinguir entre las promesas vacías y las políticas realistas que pueden ser implementadas. De esta forma, se puede generar un diálogo fructífero entre gobierno y sociedad, que permita avanzar hacia un futuro más promisorio.
En conclusión, el realismo político se presenta como una corriente que puede cambiar la forma de hacer política en Chile. Se necesita la participación activa de la ciudadanía para poder llevar a cabo un proceso de transformación que permita superar las crisis que enfrentamos. El realismo político puede ser una herramienta útil para construir un futuro más justo e igualitario para todos.
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