Desde el inicio del conflicto, Irán ha padecido daños devastadores en su tejido urbano, infraestructura y medio ambiente. Una de las más trágicas consecuencias ha sido la pérdida de vidas, como el ataque a una escuela para niñas en Minab, que cobró la vida de al menos 168 personas. Además, los daños a los sitios culturales deben mantener en alerta a quienes valoran el patrimonio mundial.
La evaluación temprana de los daños revela una mutilación desgarradora. En el Palacio Golestán de Teherán, donde la dinastía Qajar (1789-1925) celebraba sus ceremonias, estos estragos se concentraron en el Ayvan-e Takht-e Marmar, la Sala del Trono de Mármol. Este espacio, diseñado para ofrecer una vista elevada hacia un jardín con una larga piscina, fue un escenario fundamental para las presentaciones de dignatarios ante el rey. Los extensos murales de mosaico de espejo, conocidos en persa como ayeneh-kari, y los lujosos materiales en oro y pigmentos, hicieron de este lugar uno de los más deslumbrantes del reino, comparable a la Sala de los Espejos en Versalles.
Entre los palacios severamente dañados, el Chehel Sotoun ha sufrido probablemente el más grave impacto de todos los sitios del patrimonio iraní hasta ahora. La fuerza de una explosión cercana despojó partes del revestimiento de ayeneh-kari en su porche, donde los reyes safávidas solían celebrar banquetes y ceremonias. Elementos del techo, decorados con pintura y dorado, cayeron al suelo, y los marcos de las ventanas y los vidrios del gran salón se hicieron añicos, dejando a la vista gruesas grietas en murales que datan de mediados del siglo XVII.
El Palacio Ali Qapu, un edificio de cinco pisos en el corazón de Isfahan, también ha sido afectado, aunque los daños aún no se han contabilizado completamente. Este palacio, que una vez sirvió como entrada formal al recinto real, ofrecía vistas al Maydan-e Naqsh-e Jahan, un espacio donde se celebraban eventos sociales y culturales. En la actualidad, el mismo lugar es un espacio de paseo y recreo familiar.
Mientras el mundo debe enfrentar las implicaciones morales de esta destrucción cultural, la planificación para la recuperación y restauración ya es urgente. ¿Quién asumirá la responsabilidad de restaurar el patrimonio cultural de Irán? ¿Qué recursos estarán disponibles para esta tarea titánica?
A lo largo de su historia, Irán ha reconocido la importancia de preservar su herencia cultural. Desde principios del siglo XX, un grupo de pensadores nacionalistas fundó la Sociedad para el Patrimonio Nacional de Irán, buscando registrar y proteger estos sitios. A pesar de las guerras mundiales y de sucesivos levantamientos políticos, la preservación del patrimonio cultural se mantuvo constante.
Los arqueólogos y arquitectos han trabajado en colaboración con artesanos tradicionales, expertos en técnicas de construcción y ornamentación, como el diseño en espejo, la pintura mural y la tallado en estuco. Entre 1964 y 1978, se llevó a cabo una importante campaña para evaluar la preservación de Isfahan y de Persépolis, la antigua capital Acaemenida. Estos esfuerzos resultaron en un archivo invaluable que, hasta hoy, sigue siendo un recurso clave para los conservadores.
Durante la Revolución de 1979, algunos extremistas intentaron destruir murales en el Chehel Sotoun y borrar la memoria de Persépolis, pero los restauradores y custodios de los monumentos se opusieron a tales intentos, e incluso arriesgaron sus vidas para salvar la mayoría de ellos. Una vez más, la defensa del patrimonio cultural, tanto tangible como intangible de Irán, recaerá en las manos de sus jóvenes.
A medida que se confrontan con estos desafíos, la continuidad de la historia cultural de Irán enfrenta un capítulo crítico, donde la colaboración internacional y el compromiso local serán esenciales para la restauración y el futuro de su rica herencia.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


