Museos alrededor del mundo suelen mantener sus falsificaciones en el anonimato, ocultas en sus bóvedas. Sin embargo, el Museo Kröller-Müller, ubicado en Otterlo, ha tomado una dirección inusual al exhibir un Van Gogh falso: Seascape at Saintes-Maries-de-la-Mer. Esta intrigante muestra, que se encuentra abierta al público hasta el 21 de junio, está acompañada de un podcast en holandés que explora cómo Helene Kröller-Müller, fundadora del museo, adquirió esta obra que resultó ser una falsificación.
La historia de la falsificación comienza en diciembre de 1928, cuando Kröller-Müller, una de las coleccionistas más prominentes de obras de Van Gogh, compró este cuadro, cuya adquisición estuvo recomendada por su asesor de arte, H.P. Bremmer. El pintor supuestamente creó la obra durante su breve visita a Saintes-Maries-de-la-Mer en junio de 1888, una experiencia que tuvo un profundo impacto en su trabajo. Van Gogh describió el mar en correspondencias con su hermano Theo, enfatizando la constante variación de sus colores, incluyendo tonalidades de verde, púrpura y gris.
A pesar de las expectativas iniciales, surgieron dudas entre historiadores del arte y críticos casi de inmediato. En enero de 1930, Jacob-Baart de la Faille, autor del catálogo razonado de Van Gogh, declaró que, aunque la obra era hermosa, no era auténtica. A lo largo de los años, la controversia en torno a la autenticidad de Seascape at Saintes-Maries-de-la-Mer creció, culminando en 1932 con el juicio de Otto Wacker, el marchante de arte que vendió la obra y que fue hallado culpable de fraude.
El museo finalmente retiró la pintura de la exhibición en 1947, manteniéndola almacenada desde entonces, excepto por algunas exhibiciones temporales. Actualmente, el museo atribuye la falsificación a Leonhard Wacker, hermano del vendedor de la obra. La curadora Renske Cohen Tervaert ha señalado que ni el uso del color ni la técnica de pincelada de la falsificación coinciden con las obras de Van Gogh realizadas en su visita al Mediterráneo. En contraste, un Van Gogh auténtico, Seascape near Les Sainte-Maries-de-la-Mer, pintado en la misma época, exhibe características claramente diferentes, como atestiguan granos de arena en la pintura, que indican que fue realizada en la playa.
Es interesante notar que, aunque Seascape at Saintes-Maries-de-la-Mer es una falsificación, su marco posee un valor auténtico. A partir de 1910, Kröller-Müller comenzó a encargar marcos distintivos para sus obras de Van Gogh, diseñados por el reconocido decorador de interiores neerlandés Jacob van den Bosch. Aunque la mayoría de estos marcos históricos fueron desechados en la década de 1950, el marco de la pintura falsa se ha conservado y ha servido como plantilla para enmarcar otras obras del museo.
A pesar de esta controversia, Kröller-Müller logró articular una de las colecciones de Van Gogh más significativas del mundo, con 88 pinturas y 182 obras sobre papel. Hoy en día, el museo sigue siendo un pilar cultural vital, invitando a los visitantes a reflexionar no solo sobre la autenticidad y el valor del arte, sino también sobre la fascinante narrativa que rodea a un artista tan emblemático.
Este artículo se basa en información relevante hasta el 10 de abril de 2026 y proporciona un contexto rico y matizado sobre la vida y obra de Van Gogh, así como sobre las complejidades del mercado del arte en su tiempo.
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